No cabe duda, a la luz de los acontecimientos que estamos viviendo, que el sistema económico-político que se implantó en el país hace décadas, debería llegar a su fin, producto de la evidente disconformidad de la ciudadanía, independiente de su color político, debido a sus resultados en diversos ámbitos.
Para lograr en una empresa o pequeña compañía una cultura preventiva, en primer lugar, es necesario que todos sus miembros compartan un conjunto de costumbres y creencias de seguridad y salud.
Si bien nuestro país solo representa el 0,25 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero al 2016, se sitúa dentro de los diez más afectados por riesgos climáticos.
En Chile, actualmente la ciudadanía no confía en las instituciones, principalmente por el modelo de distribución de los recursos. Esta situación ha llevado a que el sentir popular sea de injusticia y de falta de igualdad, no sólo económica, sino que también en las oportunidades, las que deberían ser equitativas para todos los chilenos.