Fundación Familias Primero cerró una nueva edición de Leer es Poderoso por Adultos Mayores en Lo Barnechea, Providencia y Ñuñoa. El 82% de los estudiantes evaluados avanzó en velocidad lectora y el 100% de los tutores terminó el programa con niveles bajos de soledad. Con esos resultados, la fundación empezó a probar el mismo modelo con voluntarios universitarios.
Durante las vacaciones de invierno, niños de primero a cuarto básico de tres comunas de Santiago asistieron a talleres de lectura. Quienes los condujeron no fueron profesores ni estudiantes de pedagogía: fueron personas mayores capacitadas por Fundación Familias Primero.
El programa se llama Leer es Poderoso por Adultos Mayores y opera con una metodología estructurada, materiales diseñados para el taller y acompañamiento permanente a los tutores. La fundación acaba de presentar los resultados de esta edición.
Los números
En nueve días de intervención, el 82% de los niños evaluados mejoró su velocidad lectora.
Entre los adultos mayores, el 100% terminó el programa con niveles bajos de soledad, incluidos quienes al inicio registraban niveles moderados.
Son dos indicadores distintos midiendo dos problemas distintos: el rezago lector de los estudiantes y el aislamiento de las personas mayores. El programa fue diseñado para intervenir en ambos a la vez, sumando un tercer objetivo más operativo —ofrecer un espacio de cuidado durante el receso escolar, cuando las familias quedan sin la estructura del año lectivo.
Qué hace distinto a este modelo
El voluntariado intergeneracional no es nuevo en Chile. Lo que la fundación identifica como su diferencia no es juntar a niños con adultos mayores, sino la metodología que forma a quien enseña.
“Muchas veces hablamos de la lectura como un desafío exclusivamente escolar, pero las comunidades también pueden ser parte de la solución. Cuando entregamos una metodología clara y acompañamiento, las personas mayores pueden transformarse en tutores capaces de generar aprendizajes significativos y, al mismo tiempo, encontrar un espacio de participación y propósito”, señala Anne Traub, directora ejecutiva de Fundación Familias Primero.
La estructura entrega a los tutores herramientas concretas para enseñar y permite replicar la experiencia manteniendo estándares de calidad y resultados medibles. Ese componente es el que la organización considera escalable.
El piloto con universitarios
Tras los resultados obtenidos con adultos mayores, la fundación comenzó a adaptar el modelo a otros perfiles de voluntariado.
Junto a Trabajo País UC desarrolló el piloto Leer es Poderoso x Jóvenes, que incorpora tutorías de lectura realizadas por estudiantes universitarios durante los trabajos voluntarios de invierno. El objetivo declarado es ampliar la red de tutores sin perder la calidad de la intervención.
“Nuestro desafío es demostrar que este modelo es escalable y que puede transformarse en una política pública. Lo que hoy funciona con adultos mayores también puede implementarse con estudiantes universitarios, voluntarios de empresas u otras organizaciones. La innovación no depende del perfil del tutor, sino de la metodología que le entrega las herramientas para enseñar y acompañar el aprendizaje de los niños”, concluye Traub.

