Según cifras del Programa de las Naciones Unidas por el Desarrollo (PNUD), a nivel mundial más de 800 millones de personas aún viven con menos de 1,25 dólares al día. Muchos de ellos no cuentan con acceso a alimentación y agua potable, y se enfrentan a diario a condiciones de pobreza multidimensional[1], que en la mayoría de los casos estanca el desarrollo de las nuevas generaciones.
Cancelar la realización de la COP25 en nuestro país fue una medida esperable, dado el contexto por el que atraviesa el país, con tantas demandas que aún no logran canalizarse.
La primera certificación de comercio justo (Max Havelaar en 1988) se creó básicamente para aumentar las ventas de los pequeños agricultores a través de los canales de comercialización convencionales: los supermercados.
Hoy día nuestro país vive momentos difíciles, y se hace inminente consensuar soluciones concretas a corto plazo, para atender las necesidades más urgentes, de bienestar de las personas, mirando al mismo tiempo al país que queremos para el futuro, donde haya unidad y paz.