Tras la aprobación de la NCG N.° 572 de la CMF, las compañías reguladas deberán aplicar las normas IFRS S1 y S2 en sus reportes del ejercicio 2027. Los expertos advierten que la brecha no está en el reporte, sino en la gobernanza.
La sostenibilidad está tomando un rol cada vez más estratégico dentro de las empresas chilenas. En los últimos años, las compañías han avanzado en metas de descarbonización, medición de huella de carbono, análisis de riesgos climáticos y reportabilidad ESG, en paralelo a un escenario regulatorio cada vez más exigente.
Ese escenario acaba de cambiar de estatus. Tras la reciente aprobación de la NCG N.° 572 por parte de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), las empresas reguladas en Chile deberán comenzar a aplicar las normas IFRS S1 y S2 en sus reportes corporativos del ejercicio 2027, integrando los riesgos ESG en la gestión estratégica y financiera de sus negocios.
Las normas, impulsadas por el International Sustainability Standards Board (ISSB), buscan establecer un estándar global para que las empresas reporten sus riesgos y oportunidades ambientales, sociales y de gobernanza. La distinción entre ambas es concreta: la IFRS S1 exige informar los temas ESG que son relevantes para el desempeño financiero de cada compañía, mientras que la IFRS S2 se enfoca específicamente en los riesgos y oportunidades asociados al cambio climático.
De reportar a gestionar
Germán Sáenz, director de Corporate Sustainability Advisory para América Latina de SLR Consulting, firma global de consultoría en sostenibilidad y medio ambiente, explica que uno de los principales cambios que impulsa esta regulación es que los riesgos ambientales, sociales y de gobernanza dejen de ser tratados como temas secundarios y pasen a integrarse en la estrategia y la toma de decisiones del negocio.
“Durante años, muchas empresas reportaron indicadores ESG sin necesariamente gestionarlos de manera estratégica. Hoy eso cambia. Si un tema es realmente material para la compañía, debe tener metas, personas responsables y supervisión desde el Directorio”, señala el ejecutivo.
Desde SLR sostienen que las empresas chilenas aún presentan brechas importantes, especialmente en integración de riesgos ESG, involucramiento de la alta dirección y medición de impactos financieros asociados al cambio climático. En muchos casos, los riesgos ESG siguen siendo gestionados de manera separada de los riesgos tradicionales del negocio, lo que limita su incidencia en las decisiones estratégicas.
“Este es el momento clave para prepararse, ya que la implementación de estas normas requerirá fortalecer esquemas de gobernanza, incorporar nuevas métricas y elevar el estándar de gestión y reportabilidad no financiera dentro de las organizaciones”, recalca Sáenz.
Además del cumplimiento regulatorio, la adopción temprana de IFRS S1 y S2 podría transformarse en una ventaja competitiva para aquellas compañías que busquen fortalecer su resiliencia, generar mayor confianza en inversionistas y consolidar estrategias de sostenibilidad de largo plazo.
“Afortunadamente, la normativa IFRS S1-S2 ofrece a las empresas chilenas una oportunidad única para fortalecer la gobernanza, mejorar la gestión de los temas ESG más relevantes y aumentar su resiliencia. Más que un costo, estas normas pueden convertirse en una herramienta estratégica para crear valor de largo plazo”, agrega.
Qué dicen las compañías que ya están en el proceso
En Empresas Copec, el marco llegó a ordenar un trabajo previo. “Dada la diversidad de sectores en los que opera el holding, IFRS S1 y S2 han permitido estructurar y profundizar el trabajo que ya veníamos desarrollando, al entregar un marco común para identificar los temas financieramente materiales y comprender cómo estos pueden incidir en el desempeño del negocio”, afirma Marianne Haramoto, gerenta de Sostenibilidad y Asuntos Corporativos de la compañía.
Desde Falabella el énfasis está puesto en lo que ocurre puertas adentro, más que en la divulgación. “IFRS S1 e IFRS S2 representan una transformación relevante en la reportabilidad ESG, elevando los estándares de rigurosidad y transparencia. Sin embargo, su principal aporte trasciende la divulgación, ya que permiten construir un lenguaje común entre sostenibilidad, riesgos, estrategia y finanzas, ayudando a comprender cómo los factores de sostenibilidad pueden incidir en la creación de valor de largo plazo. Más que un ejercicio de reportabilidad, son una oportunidad para fortalecer la calidad de las decisiones en un entorno cada vez más dinámico y complejo”, señaló Daniela Bertoglia, gerenta corporativa de Sostenibilidad del Grupo Falabella.
Haramoto también resalta que la implementación de estos estándares requiere una mirada transversal dentro de las organizaciones. “Su implementación requiere la colaboración de equipos de distintas disciplinas, tanto en la matriz como en las filiales, incluyendo finanzas, riesgos y otras áreas relevantes, lo que enriquece el análisis y favorece su incorporación en la gobernanza, la planificación y la toma de decisiones del negocio. Más que agregar nuevos procesos, estos estándares conectan información que ya existe y nos permiten fortalecer la resiliencia del modelo de negocio, anticipar escenarios y tomar decisiones más integrales, pensando en décadas y no solo en el próximo ejercicio, con nuestra mirada de largo plazo”, concluye la ejecutiva de Empresas Copec.

