De acuerdo con cifras del Ministerio de Medio Ambiente, en Chile anualmente se generan 4.7 millones de toneladas de residuos orgánicos, de los cuáles sólo el 0.4% se composta.
“Ya se pasó de una mirada de fabricar, consumir y botar, ahora es de fabricar, consumir y reciclar, terminando el ciclo de esta forma para que vuelva a la cadena de valor”.
Alternativas como Karübag permiten convertir en material sustentable y darle una nueva vida útil a residuos que se generan en los negocios gastronómicos.