Juan Pablo del Río anunció que no se repostulará al directorio de la empresa que ayudó a transformar. Su salida marca el fin de una era en una compañía que fue pionera en sostenibilidad en el retail chileno.
Hay ejecutivos que gestionan empresas y hay ejecutivos que las transforman. Juan Pablo del Río pertenece a la segunda categoría. El histórico presidente del directorio de Sodimac anunció esta semana que no se repostulará al cargo que ha ocupado por casi tres décadas, dejando atrás una trayectoria que incluye desde el lanzamiento del primer Homecenter en Chile hasta convertir la sostenibilidad en un eje estratégico de la compañía mucho antes de que el término ESG se volviera obligatorio en los informes corporativos.
La mesa directiva de Sodimac se renovará el 8 de junio. Del Río seguirá vinculado al Grupo Falabella como director e integrante de su comité de directores.
Un pionero antes de que fuera tendencia
La dimensión más relevante del legado de Del Río para lectores de Diario Sustentable no es el crecimiento comercial de Sodimac —que bajo su conducción pasó de operar en Chile a estar presente en siete países— sino una decisión tomada en 2006 que en ese momento fue excepcional: incorporar la sostenibilidad como tercer pilar estratégico de la empresa, junto al crecimiento y la rentabilidad.
No fue un gesto comunicacional. Bajo ese mandato aprobado por el directorio, Sodimac desarrolló un índice propio alineado a estándares internacionales para medir su gestión ESG de forma sistemática, en las dimensiones social, medioambiental y de gobernanza. En 2010, la empresa fue pionera en medir y gestionar su huella de carbono. En 2025 recibió por sexta vez consecutiva el Sello de Excelencia del programa HuellaChile del Ministerio del Medio Ambiente, siendo la única compañía del sector mejoramiento del hogar en alcanzar esa distinción máxima.
Todo eso ocurrió cuando la mayoría de las empresas chilenas aún trataba la sostenibilidad como un capítulo del informe anual, no como una variable de gestión.
La dimensión social del legado
El enfoque de Del Río no se limitó a la huella ambiental. En 2006 también nació el Círculo de Especialistas Sodimac, una comunidad que hoy supera el millón de socios y que ha apostado por la capacitación de profesionales de la construcción y la incorporación de mujeres a un rubro históricamente masculino. Un año después se lanzó Construyendo Sueños de Hogar, programa de voluntariado e inversión comunitaria orientado a mejorar la infraestructura de comunidades vecinas a las operaciones de la empresa, con una dimensión interna que también mejora las viviendas de sus propios trabajadores.
En 2008, Sodimac obtuvo el Premio Carlos Vial Espantoso por sus buenas prácticas laborales.
El fin de una era corta en precedentes
Del Río ingresó al directorio de Sodimac en 1986 y asumió la presidencia hace 30 años, sucediendo a su padre José Luis del Río Rondanelli. Son solo dos presidentes desde que la cooperativa original fue adquirida por la familia y se transformó en sociedad. Una continuidad institucional que en el Chile corporativo es prácticamente una rareza.
“Ha dejado una huella profunda en la manera de construir empresa: promoviendo una cultura distintiva centrada en las personas y consolidando una gestión responsable que genera valor sostenible”, señaló Sandro Solari, actual director y ex gerente general corporativo de la compañía.

