Cinco árboles de dos metros, un taller de autocuidado para docentes y una charla de gestión de residuos: así fue la jornada que unió a dos fundaciones y un emprendimiento en el Colegio San Juan de Lampa.
El Colegio San Juan de Lampa fue escenario de una iniciativa inédita que articuló tres organizaciones con enfoques distintos pero complementarios: salud mental, reforestación urbana y gestión de residuos. Bajo el nombre “Sembrando Bienestar”, la actividad convocó a docentes, apoderados y estudiantes en torno a la idea de que el cuidado de las personas y el cuidado del planeta son inseparables.
Un ecosistema de bienestar
“En general este tipo de actividades se toman desde una sola área, y son áreas que conversan y que en conjunto tienen mucho más potencia”, explicó María José León, psicóloga y directora ejecutiva de Fundación Más Mentes. Desde esa lógica, la jornada combinó la plantación de cinco árboles en el patio del colegio con un taller de autocuidado para docentes y otro de gestión de residuos dirigido a la comunidad escolar.
El taller de Más Mentes dejó dos mensajes centrales a los profesores: que el cuerpo es el principal indicador del propio estado emocional, y que mejorar el bienestar no requiere grandes esfuerzos. “No necesito irme a meditar al cerro ni comprarme un reloj que cuente los pasos, sino hacer pequeños cambios en el día a día”, señaló León. Una caminata breve, subir por las escaleras del metro o tomarse un café sin mirar el celular son, según la psicóloga, acciones que generan mejoras significativas y reales.
Arbolado urbano con impacto inmediato
Susan Wiley, directora ejecutiva de Fundación Reforestemos, destacó que los cinco árboles plantados tienen al menos cinco años de vivero y miden alrededor de dos metros, lo que garantiza un impacto ambiental y social inmediato: sombra, reducción de temperatura y mejora en la contaminación acústica. “Es un tipo de reforestación mucho más boutique”, precisó.
La fundación tiene como meta plantar más de 2.000 árboles solo en la Región Metropolitana durante 2026, en el marco de su línea de arbolado urbano. El contacto con Caja Verde llegó de forma orgánica y encajó con su planificación anual. Wiley también señaló que otras instituciones educativas pueden acercarse a Reforestemos directamente a través de sus redes sociales o sitio web para explorar proyectos conjuntos.
Reciclaje desde la infancia
Gianfranco Ghirardelli, gerente general de Caja Verde, subrayó la importancia de educar en gestión de residuos desde temprana edad. La organización entregó un contenedor al colegio y realizó una charla sobre la diferencia entre tipos de residuos, sus colores y la distinción entre residuo y basura. “Los adultos muchas veces no sabemos nada, entonces la idea es meterle este tema desde lo más chico posible”, afirmó.
El objetivo a largo plazo es que los niños repliquen estos aprendizajes en sus hogares y los interioricen como parte de su vida adulta.

La comunidad como protagonista
Sofía Larraín, subdirectora de estudiantes del colegio, valoró la iniciativa como un aporte concreto a la convivencia escolar. “Embellecerlo suena muy simple, pero mantener nuestro entorno ordenado y limpio ayuda a que todos queramos cuidar este espacio”, dijo, sumando el autocuidado docente y la participación familiar como pilares del proyecto.
Osvaldo Núñez, apoderado con más de 13 años en el colegio, cerró con una reflexión que varios compartían esa mañana: “Debería ser idealmente con los niños. Que ellos estén acá plantando sus árboles, que ellos mismos los cuiden y sepan desde cuándo los plantaron”.

