El 2019 fuimos testigos de cómo el emprendimiento alcanzó un protagonismo nunca antes visto. En junio de este año, se lanzó oficialmente el “Global Entrepreneurship Monitor, GEM. Reporte Nacional de Chile 2018”, estudio que posicionó al país como el con la tasa más alta de emprendimiento de América Latina -con un 25,1%-, ubicándose en el tercer lugar a nivel mundial.
Con la intención de ir en ayuda de los medianos y pequeños emprendedores que se han visto fuertemente afectados en medio de la crisis social que vive el país, miembros de la Corporación pro emprendimiento G100 lanzaron MentorApp, iniciativa que busca aconsejar a quienes necesiten asesoría financiera, en nuevas tecnologías, o simplemente, ser escuchado por un emprendedor experimentado.
Hace algunos días la OCDE dio a conocer un informe del que se desprendía que Chile es el quinto país menos productivo y uno con las jornadas laborales más largas.
Según trascendió durante los últimos días, Argentina tiene seis start-ups de US$ 1.000 millones más conocidos como unicornios en Silicon Valley, y Chile solo una -Crystal Lagoons-, cifra que extraña a muchos sobre todo considerando que somos de los países más desarrollados de la región.
Hace algunos días se dio a conocer el Índice Mundial de Innovación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), el que busca medir el desempeño en materia de innovación de 129 países del mundo.
Chile, y especialmente sus emprendedores, se merecen un mejor sistema tributario. El actual no quedó bien hecho y, si bien se espera que con las discusiones en el Congreso, se le hagan mejoras, cabe ser majadero en aquellos dolores que para Pyme y los más chicos, son importantes de subsanar.