Lo vivido el último mes nos ha llevado a replantear muchos ámbitos de la vida, en plena crisis tuvimos que aprender a seguir trabajando, contener a los equipos y adaptarnos a la situación que vivíamos.
Cuando aún no comienza el verano, Chile vuelve a ser un escenario climáticamente propicio para los incendios forestales. El aumento de las temperaturas, la sequedad de la vegetación, el aumento del viento y la carencia total de lluvias, favorecen la frecuencia e intensidad de los incendios.
Dentro de todo el proceso, se debe seguir trabajando –los que tienen trabajo–, cuidar a los hijos, sostener la vida de pareja y un largo etcétera, todo, eso sí, en un contexto de gran incertidumbre, que es la palabra que más se repite en las conversaciones de los chilenos hoy.