Hace unos pocos años, el Día Internacional de la Mujer era celebrado en Chile con rosas y chocolates por doquier. Las vitrinas se llenaban de imágenes de mujeres apacibles, madres y esposas, símbolos de una delicada feminidad.
Desde el momento de dar a luz, dar vida a otro ser humano y asumir la tarea de cuidar la familia como núcleo de la sociedad, las mujeres estamos llamadas a ser protagonistas de nuestra historia. Y hoy -con nuestras legítimas diferencias-, nos encontramos en un punto de inflexión, más activas que nunca.
Cada día es importante para destacar el rol fundamental que tienen las mujeres en Chile y el mundo, pero el Día Internacional de la Mujer es una fecha especial para recordar y conmemorar su valentía, fortaleza, fuerza, convicción e inteligencia.
Por décadas hemos visto cómo las mujeres alzan su voz para defender a sus pares, reclamando cambios políticos y sociales en beneficio de todos; pero, a la vez, exigiendo dignidad e igualdad, dos solicitudes que parecieran ser intrínsecas del ser humano, pero que no vemos materializadas en la práctica cotidiana.