El voluntariado corporativo en tiempos de pandemia
Sacando la voz

El voluntariado corporativo en tiempos de pandemia

Por Alejandra Fuenzalida, directora ejecutiva de United Way Chile

En Chile el voluntariado corporativo es un proceso que está poco a poco internalizándose en la cultura empresarial de las mismas compañías. Y pese a que el confinamiento causado por la pandemia del Covid-19 obligó a que sufriese, como muchos otros estamentos, un fuerte golpe, lo cierto es que se han hecho importantes esfuerzos para mantener al voluntariado con vida.

Al respecto, lo primero que se debe decir es que aún existe por parte de las empresas la voluntad de dar el espacio a sus colaboradores para vincularse a comunidades más necesitadas, aportando como cada uno pueda y quiera. Lo que sí pasó es que han debido surgir alternativas virtuales para que las actividades de voluntariado se realicen a través de las nuevas tecnologías e instancias remotas, de modo que permitan a los colaboradores seguir siendo parte del voluntariado y así conectarse con otros que lo necesitan hoy.

Grandes ejemplos de ello son las charlas y talleres virtuales, las bibliotecas de cuentos infantiles, las tutorías para jóvenes, las actividades lúdicas que propician el cuidado del medio ambiente, el reciclaje y la concientización desde casa, pudiendo así involucrar y hacer partícipe a la familia. Estas iniciativas no sólo logran ayudar, mejorando el obtener más oportunidades laborales, la continuidad de estudios, y fortaleciendo vínculos familiares de los beneficiarios, sino además romper la rutina y potenciar áreas que en circunstancias normales no se realizarían.

La pandemia fue un duro golpe para el voluntariado presencial, pero por otro lado se ha transformado en una oportunidad para abrir nuevas instancias para el voluntariado virtual y llegar con nuevas habilidades para aportar. Esta novedosa manera de realizar actividades a distancia hace posible llegar a otro público de voluntarios que prefieren enseñar desde sus propios conocimientos sin importar la distancia física a la que se encuentren del lugar donde se les necesita, diferenciándose de los voluntarios tradicionales donde sólo participan físicamente en las actividades. De ese modo, y acorde a la contingencia, ahora la distancia no es excusa, y ayudar sigue estando al alcance de la mano.