Impulso al empleo femenino: de la mano del cuidado de los niños
Sacando la voz

Impulso al empleo femenino: de la mano del cuidado de los niños

Por Anne Traub, Fundación Niños Primero

Uno de los grandes damnificados de la pandemia es el empleo femenino. Solo entre mayo y julio la tasa de desocupación de las mujeres ascendió a 12,5% y, lo más preocupante, la participación laboral femenina llegó al nivel más bajo en 10 años.

Así, urge implementar medidas que hagan más atractiva la contratación y fomenten el interés de las mujeres por ingresar al mundo del trabajo.

Sin embargo, para ello es fundamental poner foco también en los niños, de modo que las madres, sobre todo en contextos monoparentales, puedan efectivamente salir a trabajar, porque “sin cuidado de los hijos, no hay trabajo”. La realidad es que, si bien la sociedad está transitando a una corresponsabilidad en términos de género, es decir, los hombres están asumiendo cada vez más responsabilidades en el cuidado de los hijos, en medio de la pandemia, 7 de cada 10 mujeres se hace cargo de los niños en Chile.

Un punto de partida para estimular el empleo femenino será la reapertura de colegios y jardines infantiles. Pero hay otro obstáculo, un tema cultural de fondo que trasciende la pandemia: Solo el 34% de los niños de 2 a 3 años, de los dos quintiles de menores ingresos del país, va al jardín y sobre el 70% de los padres de quienes no asisten, no lo considera necesario. Por ello es clave, junto con cualquier estímulos económico, hacerse cargo de ese sesgo cultural, informando y educando a las familias sobre los impactos de la educación preescolar en la vida adulta.

¿Cómo resolver el problema? Nuestra propuesta, que se complementa con el trabajo de la “Mesa de Género COVID- 19”, es poner en marcha desde enero de 2021 (o cuando la autoridad sanitaria lo apruebe) un subsidio potente al empleo que sea pagado directamente a las madres trabajadoras con hijos de 2 a 4 años, condicionado a la asistencia de sus hijos al jardín infantil. Es decir, que el bono dependa de que la madre efectivamente lleve a su hijo a la educación parvularia, específicamente a los niveles medio menor y medio mayor.

Si queremos alcanzar al 60% más vulnerable de la población, el bono cubriría aproximadamente a 280 mil niños (y sus madres). Asimismo, debe permanecer al menos por el año 2021 y contemplar la gradualidad en su retiro. Sobre el monto, es un aspecto a debatir, pero consideramos que debe ser una suma significativa, que efectivamente genere el incentivo.

Con esto, las madres ganan, por un lado, confianza en el sistema educacional, y por otro, insertarse en el mundo laboral, ya que el aporte está considerado tanto para mujeres con empleo como para aquella que lo consigue, mientras están empleadas.

Con la materialización de esta propuesta abordaríamos otro tema paralelo en discusión para apoyar a los jardines infantiles, el proyecto Ley de subvenciones a los niveles medios de educación parvularia.

Justamente una de las piedras de tope de esta iniciativa es que cambia la subvención por niño desde la simple matrícula a su asistencia al establecimiento educacional y ha encontrado resistencia de parte de muchos establecimientos, que consideran que los recursos dependerían de la decisión de los padres, punto que quedaría subsanado con la implementación, complementaria, de nuestra iniciativa.

Pero también la propuesta “Proempleo mujer, condicionada a la asistencia a jardines infantiles”, aportaría a la deprimida economía nacional, contribuyendo a activar este sector, potenciando el empleo femenino –vital en medio de esta crisis-, y sobre todo, impulsando el acceso a educación inicial, ayudando a reducir la brecha de desigualdad social. El momento de discutirlo es ahora.