Según el Banco Mundial, al año 2050 se necesitarán más de 3.000 millones de toneladas de metales y minerales para transitar hacia el uso masivo de la energía eólica, solar y geotérmica, así como para el almacenamiento de energía (baterías), y poder contener el incremento de la temperatura de la Tierra por debajo de los 2ºC, y cumplir así con los objetivos del acuerdo climático de París.