Dentro de todo el proceso, se debe seguir trabajando –los que tienen trabajo–, cuidar a los hijos, sostener la vida de pareja y un largo etcétera, todo, eso sí, en un contexto de gran incertidumbre, que es la palabra que más se repite en las conversaciones de los chilenos hoy.
Según cifras del Programa de las Naciones Unidas por el Desarrollo (PNUD), a nivel mundial más de 800 millones de personas aún viven con menos de 1,25 dólares al día. Muchos de ellos no cuentan con acceso a alimentación y agua potable, y se enfrentan a diario a condiciones de pobreza multidimensional[1], que en la mayoría de los casos estanca el desarrollo de las nuevas generaciones.
Cancelar la realización de la COP25 en nuestro país fue una medida esperable, dado el contexto por el que atraviesa el país, con tantas demandas que aún no logran canalizarse.
La primera certificación de comercio justo (Max Havelaar en 1988) se creó básicamente para aumentar las ventas de los pequeños agricultores a través de los canales de comercialización convencionales: los supermercados.