En el Día de la Cocina Chilena, Veganuary recuerda que legumbres, zapallo y choclo llevan décadas siendo protagonistas de la mesa familiar —mucho antes de que la alimentación plant-based se pusiera de moda.
Porotos granados, lentejas guisadas, pebre, ensalada chilena. Antes de que el veganismo se convirtiera en tendencia global, la cocina popular chilena ya tenía en su ADN una base profundamente vegetal. Esa es la premisa que Veganuary, la ONG internacional que promueve la alimentación basada en plantas, trae al debate en el Día de la Cocina Chilena.
Y los datos respaldan la idea: Chile tiene una tradición culinaria construida sobre legumbres, verduras de temporada y cereales. El problema es que esa herencia se ha ido diluyendo. Según la FAO, los chilenos consumen apenas 800 gramos de lentejas y 200 gramos de garbanzos al año, muy por debajo de lo recomendado para una dieta saludable y sostenible.
Una identidad más verde de lo que parece
Platos como los porotos con riendas, el charquicán, las humitas o las sopaipillas no necesitan ninguna modificación para ser completamente veganos. Otros clásicos, como el pastel de choclo, la cazuela o las empanadas de pino, se adaptan con cambios mínimos —soja texturizada, leche vegetal, tofu o garbanzos— sin sacrificar el sabor ni la emoción que cargan generaciones de comensales.
“En Veganuary hemos visto cómo la cocina chilena tradicional puede transformarse sin perder su esencia. Hay un enorme potencial creativo en adaptar nuestras recetas y celebrar lo mejor de nuestra cultura de una manera inclusiva y responsable”, dice Mauricio Serrano, director de Veganuary Latinoamérica.
Un ecosistema que crece
La tendencia no es solo doméstica. Cocineros, emprendedores y restaurantes en distintas ciudades del país están desarrollando versiones plant-based de la cocina típica, mientras influencers y comunidades digitales democratizan las recetas paso a paso.
Veganuary tiene disponible en su sitio web una sección especial de recetas veganas chilenas, con preparaciones detalladas de platos que ya son veganos y de aquellos fáciles de adaptar. Se puede acceder directamente en veganuary.com/recetas o buscando “recetas chilenas” en la web de la organización.
La invitación de este 15 de abril es concreta: antes de pensar en la cocina vegana como algo ajeno o renunciativo, vale la pena mirar el libro de recetas de la abuela. Probablemente ya estaba ahí.

