Hablamos de la contaminación por plásticos en los océanos que ha crecido de manera indiscriminada en los últimos 70 años. Ya en 2015 un reporte de National Geographic aseguraba que el 90% de las aves marinas habían ingerido este tipo de desechos, una realidad que con el paso del tiempo sólo ha empeorado.
Naciones Unidas ha sido enfática: la humanidad está lejos de evitar una catástrofe climática y es urgente reducir un 45% las emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 y lograr la neutralidad de carbono en 2050.
Claramente la ciudad nunca ha estado preparada para enfrentar este tipo de fenómenos meteorológicos y las autoridades se han vuelto expertos en buscar culpables en vez de realizar un “mea culpa” de la mala planificación territorial que se ha tenido por siempre en nuestro país.