“Existe preocupación en el Sistema del Tratado Antártico por el impacto de esta presión sobre un ecosistema frágil. Chile, como puerta de entrada a la Antártica, tiene un rol fundamental en impulsar buenas prácticas y regulaciones que permitan un turismo responsable”, señaló.
Desde su fundación en 1962, esta base ha sido un pilar para estudios sobre biodiversidad marina, monitoreo ambiental y los efectos del cambio climático, aspectos fundamentales para la comprensión de los ecosistemas antárticos.
En la LX Expedición Científica Antártica (ECA 60) organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH) y aún en curso se instalaron tres nuevas estaciones de la Red Latitudinal de Estaciones Multiparamétricas, destinadas a medir y monitorear los efectos del cambio climático en la península Antártica.
Los petreles son aves marinas que están presentes en todo el mundo, ya que pueden recorrer largas distancias para alimentarse y regresar a tierra sólo para reproducirse.
El objetivo principal es instalar 21 sensores en distintos puntos de la península Antártica para transmitir datos en tiempo real sobre el cambio climático, como la temperatura, la humedad relativa o el albedo.