Investigadores de la Universidad de los Andes desarrollaron un agente de curado interno diseñado para las condiciones climáticas del país. La tecnología ya tiene patente local y este año será probada en una losa del Aeropuerto de Santiago con apoyo del hub de transferencia tecnológica HUBTEC.
El hormigón es el material de construcción más usado en Chile y en el mundo, y también uno de los más frágiles en sus primeras horas de vida. Al perder agua durante las etapas iniciales tiende a agrietarse y deformarse, un problema que compromete la durabilidad de las estructuras y obliga a reparaciones constantes, con el aumento de residuos e impacto ambiental que eso implica.
Un equipo de la Universidad de los Andes desarrolló una solución para atacar ese punto exacto. Se trata de un agente de curado interno que se incorpora directamente en la mezcla y actúa desde el final del fraguado, mejorando la hidratación del cemento. El aditivo es liviano y poroso, y está fabricado a partir de subproductos de otras industrias, de modo que reutiliza un desecho mientras mejora el desempeño final del material.
El diagnóstico detrás del desarrollo apunta a condiciones locales. “El hormigón pierde humedad de forma natural y se agrieta debido a factores como la alta radiación solar que tiene nuestro país y a las mayores deformaciones que exhiben los hormigones chilenos. Esto afecta la vida útil de la estructura y obliga a realizar intervenciones o incurrir en costos que podrían evitarse”, explica Álvaro Paul, PhD en Ingeniería Civil, profesor asociado de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes e investigador principal del proyecto.
Ese es el argumento que separa esta tecnología de las alternativas ya disponibles. “A diferencia de otras opciones existentes en el mercado internacional, esta tecnología fue diseñada específicamente para las condiciones chilenas, considerando nuestro clima y nuestra industria. Según las mediciones preliminares, el uso de este agente logra reducir en un 80% la retracción autógena del hormigón”, señala Paul.
El camino hacia el pilotaje
El proyecto nació en 2021 en la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes, impulsado por Álvaro Paul junto al profesor de la Escuela de Ingeniería UC Mauricio López. Hoy el desarrollo está patentado y se encuentra en un nivel de madurez tecnológica (TRL) 4, mientras avanza hacia su validación con apoyo de HUBTEC.
La prueba se hará en el Aeropuerto de Santiago, donde el equipo comparará una losa construida con la nueva tecnología frente a otra hecha con el método tradicional. El objetivo es demostrar la factibilidad técnica, económica y logística del producto en una obra real, paso previo a cualquier avance hacia la comercialización.
Como parte del proceso, HUBTEC organizó junto al equipo un mapeo de mercado con entrevistas a hormigoneras, empresas de prefabricados, proveedores químicos y organismos como el Ministerio de Obras Públicas (MOP), para comprender los requerimientos de la industria y confirmar el potencial comercial de la tecnología.
“Los resultados del pilotaje nos van a permitir validar los beneficios del producto y avanzar en modelos de negocio con empresas aliadas. Además, esto nos abre la puerta a aplicar la tecnología en otras áreas, como el hormigón autocompactante o las sobrelosas. Nuestra intención a mediano plazo es mejorar la calidad y la sostenibilidad de la infraestructura en Chile”, comentó Paul.
Desde el hub de transferencia tecnológica, su director ejecutivo Ignacio Merino valoró el recorrido del proyecto. “Este proyecto nació en un entorno universitario y hoy se encuentra en etapa de validación para dar el salto hacia su comercialización. Gracias al talento local, representa una de las soluciones más prometedoras para optimizar la durabilidad y resistencia del hormigón. Estamos muy contentos de que esta iniciativa forme parte de nuestro portafolio de soluciones de base científico-tecnológica y esperamos que se concreten mayores oportunidades con las empresas para que sus beneficios sean evidentes para más personas”, dijo.
La proyección del equipo apunta a masificar la tecnología para aumentar la vida útil de edificios, puentes y pavimentos, con la posibilidad de mantener la resistencia del hormigón usando menos cemento.

