ALTO Chile, Gendarmería y Fundación Paternitas inauguraron la ampliación del Centro de Educación y Trabajo, sumando 22 nuevos cupos para internos que buscan reinsertarse mediante capacitación en oficios y acompañamiento psicosocial.
En el Centro de Cumplimiento Penitenciario Colina 2, una alianza entre el sector público, privado y la sociedad civil dio un paso concreto hacia un sistema penitenciario con foco en la reinserción: la ampliación del Centro de Educación y Trabajo (CET), que duplicó su capacidad y abrió 22 nuevos cupos para internos.
La iniciativa, articulada entre ALTO Chile, Gendarmería de Chile y la Fundación Paternitas, fue inaugurada con la presencia del Subsecretario de Justicia, Luis Silva, y representantes de las tres organizaciones.
El problema que busca resolver
En Chile, menos del 40% de quienes cumplen condena logra insertarse formalmente en el mercado laboral al recuperar la libertad. Esa cifra no es solo un indicador social: se traduce directamente en reincidencia y en mayor inseguridad para las comunidades.
El CET de Colina 2 opera dentro de un espacio diferenciado del recinto, al que acceden internos de buen comportamiento. Su metodología es integral: intervenciones psicosociales, trabajo con familias, capacitación en oficios y condiciones de vida estructuradas que refuerzan hábitos y disciplina. No es un beneficio administrativo, sino un programa con resultados verificables.
Modelo replicable con respaldo del Estado
El Subsecretario Silva destacó el valor de este tipo de colaboraciones para la política pública: “La reinserción no es un tema de buenas intenciones, es una política pública que reduce la reincidencia y hace más seguras a nuestras comunidades. Este modelo demuestra que el trabajo público-privado no solo es posible en materia de seguridad, sino que es necesario”.
Jorge Nazer, fundador y CEO de ALTO Chile, fue directo sobre el enfoque: “Cada persona que egresa con herramientas reales para reinsertarse es una oportunidad concreta de reducir la reincidencia y el delito. No es un gasto, es una inversión en seguridad pública”.
Desde Gendarmería, el Subdirector de Reinserción Social, Pablo Gaete Letelier, afirmó que la institución entiende su misión más allá del control y la custodia: “El CET de Colina 2 es la evidencia de que los centros penitenciarios pueden ser espacios de transformación real cuando se trabaja con aliados que comparten ese propósito”.
El sacerdote Nicolás Vial, presidente de Fundación Paternitas, planteó también el límite de este modelo: “Los recursos privados y de la sociedad civil no pueden reemplazar al Estado, sino complementarlo. El desafío ahora es que el Estado asuma este modelo como parte de su política penitenciaria permanente”.
La voz de quienes están adentro
Uno de los participantes describió el cambio en su cotidianidad: “Aquí uno aprende a hablar sus cosas, a alimentarse bien, a tener horarios. Uno vive una paz tremenda y nos apoyamos unos a otros”.
Otro destacó el sentido práctico de lo aprendido: “Nos enseñan disciplina, trabajo, y eso nos va a servir en cualquier parte”.
Un tercer interno sintetizó el efecto de fondo: “Vamos a poder salir a defendernos en la calle. Uno sale de este lugar con una base”.
Próximos pasos
ALTO Chile, Gendarmería y Fundación Paternitas coinciden en que el CET de Colina 2 es replicable. El objetivo declarado es escalar el modelo a otros centros penitenciarios del país, bajo esquemas similares de colaboración público-privada, con el argumento de que la reinserción efectiva no solo es posible, sino rentable para toda la sociedad.

