La propuesta, liderada por Laben Chile y basada en estándares de la Unión Europea y el MERCOSUR, cierra un vacío normativo crítico para la industria alimentaria y la economía circular.
Cada vez que un chileno abre un envase de alimentos, confía implícitamente en que ese material no va a transferirle sustancias dañinas a lo que va a comer. Hasta ahora, esa confianza no tenía un respaldo normativo sólido. Eso está a punto de cambiar.
Chile avanza en la tramitación de su primera regulación específica de plásticos en contacto con alimentos, una iniciativa que tiene su origen en el trabajo técnico e intelectual del Laboratorio de Envases de Chile, Laben Chile, y que hoy se encuentra en su etapa final antes de convertirse en norma vinculante.
Por qué era urgente esta regulación
El Reglamento Sanitario de los Alimentos chileno contempla disposiciones sobre envases y utensilios, pero el marco vigente es considerado general e insuficiente frente al conocimiento científico y tecnológico actual. Los materiales que entran en contacto con alimentos pueden transferir sustancias capaces de representar riesgos para la salud, alterar las características organolépticas de los productos o producir su deterioro.
“Actualmente, el Reglamento Sanitario de los Alimentos tiene regulado los envases y utensilios, pero a la luz del conocimiento y tecnología actual, es considerado general e insuficiente”, sostiene la Dra. María José Galotto, impulsora de la iniciativa desde Laben Chile.
A ello se suma una dimensión comercial relevante: los alimentos son uno de los principales componentes de las exportaciones chilenas, lo que hace necesario armonizar la normativa local con los mercados de destino. La propuesta se basó en los marcos regulatorios de la Unión Europea y el MERCOSUR para garantizar esa alineación.
El vínculo con la economía circular
La regulación también cierra un vacío crítico para la industria del reciclaje. En el marco de la Ley 21.368 —que promueve la reducción de residuos y regula los plásticos de un solo uso— la propuesta establece condiciones específicas para las empresas que reciclan plástico destinado a uso en contacto con alimentos. Sin esta norma, el plástico reciclado no puede ingresar legalmente al ciclo alimentario, bloqueando uno de los eslabones más importantes de la economía circular en Chile.
Del laboratorio al Comité Técnico del Ministerio
Tras una consulta pública de 60 días que se extendió hasta octubre de 2025, el Ministerio de Salud articuló un Comité Técnico para incorporar las observaciones recibidas de la industria, la sociedad civil y las organizaciones de consumidores. Laben Chile forma parte activa de esta instancia, junto al Departamento de Nutrición y Alimentos del Ministerio de Salud, el Ministerio del Medio Ambiente y el Pacto Chileno de los Plásticos de Fundación Chile.
La iniciativa será presentada este 17 de abril en el Grupo de Trabajo de Oportunidades Regulatorias del Pacto Chileno de los Plásticos, donde se recogerán los últimos comentarios antes de que el reglamento continúe su tramitación hacia la aprobación final y su publicación en el Diario Oficial.
Cuando entre en vigencia, la norma establecerá responsabilidades claras para fabricantes, importadores y comercializadores de materiales en contacto con alimentos, definirá requisitos de rotulación y regulará el reciclado de plásticos para uso alimentario — tres frentes que hoy operan sin un marco técnico unificado en Chile.

