La ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, participó del cierre de Plaza Ñuñoa Zero, un piloto de valorización de orgánicos ejecutado por locatarios de restaurantes, bares y cafeterías. En septiembre la generación de basura aumenta entre seis y siete veces.
Durante septiembre, a raíz de las celebraciones de Fiestas Patrias, la generación de basura aumenta entre seis y siete veces respecto de un período normal. En ese contexto, la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, participó del cierre de Plaza Ñuñoa Zero, un proyecto que promueve un modelo de economía circular pensado para barrios turísticos y gastronómicos.
La iniciativa es una experiencia de valorización de residuos orgánicos ejecutada por los propios locatarios de restaurantes, bares y cafeterías de Plaza Ñuñoa. Durante el último año lograron un promedio de 12 toneladas mensuales de residuos recolectados y transformados en compost, que se usa en los jardines de los locales y se pone a disposición del público visitante.
“El 18 es un periodo de celebración, pero también es un tiempo en que aumentan considerablemente los residuos y debemos hacernos cargo de esa realidad. Por eso tiene tanto sentido el proyecto Plaza Ñuñoa Zero, porque es un ejemplo de colaboración entre el Estado y la empresa privada, un caso de éxito que además muestra el esfuerzo colaborativo de los propios locatarios, lo que es clave ya que en Chile menos del 1% de los residuos orgánicos se valoriza”, destacó la ministra Toledo.
Cómo funciona el circuito
El sistema parte con la separación de residuos orgánicos en los locales que manejan alimentos. Esos desechos se guardan en bolsas específicas de compostaje y son trasladados por recicladores de base al punto limpio de la plaza, entregado en comodato por la Municipalidad.
Ahí, un bioacumulador del tamaño de un container transforma los desechos en compost. Ese compost vuelve a los restaurantes y cafeterías, donde se comercializa o se entrega a los clientes.
Menos gasto en recolección y un producto con valor
El alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, planteó que “Chile tiene un tremendo desafío: tratar su basura orgánica. Es bien extraño, porque botamos a la basura algo que tiene un valor gigantesco. Acá en la Plaza Ñuñoa queremos cambiar la historia y este proyecto nos hace sentido por tres razones: porque nos ayuda a gastar menos plata en recolección, porque produce biofertilizantes y porque permite asociatividad entre todos”.
Ese último punto alude a los avances logrados por la Asociación Gremial Barrio Plaza Ñuñoa y la Cámara de Comercio, Turismo y Emprendedores de Ñuñoa.
Desde Corfo, la directora regional Camila Mönckeberg sostuvo que “para Corfo es muy importante apoyar este tipo de proyectos, en especial este de Plaza Ñuñoa, porque ayuda a generar redes dentro de las entidades, empresas y proyectos, ya sean públicos o privados, lo cual se traduce en aumentar la productividad de la Región Metropolitana. Y esto con foco en economía circular”.
El tamaño del problema
En Chile, el 58% de los residuos sólidos municipales provenientes de los hogares corresponde a materia orgánica, y la mayoría termina en vertederos o rellenos sanitarios. El piloto aspira a convertirse en un referente replicable para los barrios turísticos del país.

