Escaleras de Empedrado 2024, de Miguel Torres Chile, fue distinguido como el Mejor Pinot Noir del país por el equipo de James Suckling. Detrás hay 30 años de prospección, un predio de 369 hectáreas comprado en 2001 y un promedio de 16 heladas por temporada.
En 1995 la Familia Torres empezó a recorrer Chile buscando algo muy específico: suelos de piedra pizarra, conocidos acá como piedra laja y en Cataluña como llicorella. La idea era encontrar un terroir comparable con los grandes suelos de pizarra del mundo y elaborar vinos capaces de expresar esa singularidad geológica. La búsqueda tomó seis años. En 2001 la compañía adquirió el Fundo Empedrado, un predio de 369 hectáreas cerca de Constitución, en el secano costero del Maule, mucho antes de que Empedrado fuera reconocida como denominación de origen.
Tres décadas después, ese proyecto alcanzó su puntuación más alta. Escaleras de Empedrado 2024 recibió 98 puntos y fue distinguido como el Mejor Pinot Noir de Chile por el crítico Zekun Shuai, del equipo de James Suckling.
Un viñedo que hubo que construir en terrazas
Lo que se levantó en Empedrado no tenía precedentes en la vitivinicultura nacional: el primer viñedo ícono plantado sobre terrazas de piedra laja. Las pendientes del terreno eran tan pronunciadas que fue necesario construir escalones para hacer viable el cultivo, un trabajo de ingeniería agrícola que demandó una gran inversión y que terminó dándole el nombre al vino. Hasta hoy gran parte de las labores vitícolas se hace de forma manual por la complejidad del relieve.
El proyecto tardó más de lo previsto. La adaptación de las plantas, la ausencia de experiencia vitivinícola en la zona y las condiciones naturales del lugar retrasaron por años la primera cosecha. Recién en la vendimia 2012 fue posible elaborar el primer Escaleras de Empedrado, once años después de la compra del fundo.
16 heladas al año y temperaturas de hasta -6,4 °C
El viñedo se emplaza en las laderas de la Cordillera de la Costa, en el Valle del Maule, a solo 21 kilómetros en línea recta del océano Pacífico. Sus cuarteles se distribuyen entre los 250 y los 450 metros sobre el nivel del mar, con orientaciones que van desde el este hasta el norte, lo que permite trabajar cada sector de manera diferenciada según su exposición solar y su ritmo de maduración.
La cercanía al mar define el clima: fresco y frío, con brisas marinas permanentes y neblinas matinales frecuentes que alargan el ciclo vegetativo de la vid. En verano, en cambio, el viñedo recibe alta radiación solar. Esa combinación favorece una maduración lenta y completa, que preserva acidez, tensión y pureza aromática.
También impone riesgos. Empedrado registra en promedio 16 eventos de heladas al año durante la primavera, con temperaturas que pueden bajar hasta los -6,4 °C. Eso obliga a un monitoreo permanente y a decisiones agrícolas de alta precisión en cada temporada, sumado a rendimientos bajos y a un relieve exigente.
De 94 a 98 puntos en tres añadas
La evolución de las últimas cosechas ha sido liderada por Eduardo Jordán, Director Técnico y Enólogo de Miguel Torres Chile, con foco en entender el comportamiento de cada parcela y ajustar el manejo del viñedo a las distintas orientaciones y condiciones climáticas.
Las puntuaciones acompañan ese proceso: 94 puntos con la añada 2021, 95 con la cosecha 2023 y ahora 98 con la 2024, la calificación más alta desde su primera vendimia.
“Este reconocimiento representa mucho más que una excelente puntuación. Es la confirmación de una visión que comenzó hace tres décadas, cuando la Familia Torres decidió apostar por un territorio desconocido y por una forma distinta de hacer vino en Chile. Escaleras de Empedrado es el resultado de años de investigación, perseverancia y respeto por un terroir extraordinario, que hoy demuestra todo su potencial”, señala Miguel Torres Maczassek, Director Corporativo de Familia Torres.

