En pleno invierno, temporada alta de poda de jardines y árboles, la prohibición de quemas agrícolas y domiciliarias sigue vigente en toda la Región Metropolitana. Y cada año se repite la misma pregunta: ¿qué hago con los restos de poda si no los puedo quemar? En Colina, una planta de compostaje lleva más de diez años respondiendo con hechos.
El Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA) para la Región Metropolitana, vigente desde 2017, prohíbe todo el año la quema libre de hojas, y extiende esa prohibición a rastrojos, ramas y restos de poda en terrenos agrícolas, ganaderos o forestales entre el 15 de marzo y el 30 de septiembre. La fiscaliza CONAF, que ha llamado reiteradamente a no usar el fuego para eliminar residuos vegetales, tanto por ser una infracción como por el riesgo a la salud que genera la contaminación asociada.
Una fuente de emisión evitable en un escenario crítico
El riesgo no es menor. Cada otoño e invierno, la Región Metropolitana enfrenta alertas ambientales por altas concentraciones de material particulado fino (MP2,5), en el marco del Plan de Gestión de Episodios Críticos vigente este 2026: la geografía de cuenca de Santiago atrapa los contaminantes en ausencia de lluvia o viento.
La evidencia científica ha establecido una relación entre el material particulado respirable y efectos nocivos de corto plazo en la salud, incluyendo muertes prematuras por causas cardiovasculares y respiratorias, hospitalizaciones y consultas de urgencia, que afectan especialmente a adultos mayores, embarazadas, niñas y niños. Quemar restos de poda en esta época suma una fuente de emisión evitable a un escenario ya crítico.
La medida coincide, además, con la temporada en que jardines, parques y predios agrícolas de la región generan más restos de poda del año. Frente a la quema, el Ministerio del Medio Ambiente ha planteado el compostaje y el vermicompostaje como las principales alternativas.
La respuesta ya existe y funciona en Colina
Esa es exactamente la actividad de Chicureo Sustentable, planta de revalorización de residuos orgánicos en la comuna de Colina, dentro de la misma Región Metropolitana sujeta a esta normativa, que desde hace más de una década transforma restos de poda en compost, humus de lombriz y sustratos.
La compañía es además empresa B certificada desde abril de 2023, con un puntaje de impacto de 100,8 según B Lab Global, más del doble del promedio de 50,9 puntos entre empresas convencionales evaluadas.
“Todos los años, en esta misma temporada, se genera la misma pregunta: ¿qué hago con los restos de la poda si no los puedo quemar? La respuesta ya existe y funciona hace más de diez años: compostar. No es una alternativa marginal, es un proceso probado que además le devuelve algo útil a la tierra”, señala Gianni Sichel, cofundador de Chicureo Sustentable.
La planta recibe y procesa restos de poda de jardines, viveros, paisajistas y predios agrícolas, y comercializa el compost resultante al por mayor y al detalle. Así, un residuo que antes terminaba en el fuego, contaminando el aire de la cuenca de Santiago, hoy vuelve a la tierra convertido en un producto útil.

