Computadores, servidores y otros equipos salen cada año de las empresas sin haber agotado su vida útil. En muchos casos, el recambio responde a políticas internas, estándares corporativos o actualizaciones tecnológicas, más que a fallas técnicas. Ese escenario ha abierto una discusión que va más allá del reciclaje, y es cómo mantener esos activos en uso durante más tiempo.
El desafío crece a nivel global. Según el Global E-waste Monitor 2024, elaborado por Naciones Unidas (UNITAR) y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU), en 2022 se generaron 62 millones de toneladas de residuos electrónicos y solo el 22,3% fue gestionado y reciclado formalmente. Si la tendencia continúa, esa cifra llegará a 82 millones de toneladas en 2030.
En ese contexto nació Triciclo Tech, empresa española con sede en Madrid fundada por el ingeniero civil industrial chileno Manuel Alomar, quien identificó esta oportunidad mientras trabajaba durante nueve años en la industria de las telecomunicaciones en Países Bajos. “En Países Bajos la pregunta no era solo qué hacer con un equipo cuando se transforma en residuo, sino cómo evitar que llegue a esa condición si todavía puede seguir funcionando”, explica.
Equipos que todavía tienen valor
Alomar sostiene que muchas organizaciones gestionan de forma eficiente la compra de tecnología, pero no el destino de los equipos cuando dejan de utilizarlos. Como resultado, activos que aún pueden operar quedan almacenados o son descartados antes de tiempo.
Frente a ese escenario, Triciclo Tech propone evaluar los equipos antes de considerarlos un residuo, verificando si pueden tener una segunda vida mediante procesos de trazabilidad, seguridad de la información y recuperación de valor. “La diferencia está en el punto de partida. El reciclaje mira el final del ciclo, cuando el equipo ya se considera residuo. Nosotros miramos el activo antes de que llegue a ese punto”, afirma.
La empresa impulsa un modelo de gestión circular de activos tecnológicos, una propuesta que busca extender la vida útil de los equipos antes de recurrir al reciclaje.
Un cambio de mirada
Para Alomar, la reutilización todavía ocupa un espacio reducido dentro de la conversación sobre sostenibilidad, ya que el debate suele centrarse en el manejo de los residuos y no en evitar que estos se generen.
“Si una empresa entiende el impacto de reemplazar prematuramente equipos funcionales, la reutilización deja de ser una alternativa secundaria y pasa a ser una decisión estratégica”, señala. A su juicio, extender la vida útil de la tecnología permite recuperar valor económico, reducir la compra de nuevos equipos y disminuir la generación de residuos electrónicos.
Oportunidad con Ley REP
La implementación en Chile del Decreto Supremo N.º 22/2025, que fija metas para residuos de aparatos eléctricos y electrónicos en el marco de la Ley REP, abre un nuevo escenario para la gestión de estos equipos.
Alomar considera que la normativa puede impulsar una mirada más amplia sobre los activos tecnológicos, incorporando la reutilización junto con el reciclaje. “Si la conversación se queda solo en cumplir metas de recolección, el avance será parcial. Si se incorpora la extensión de vida útil como parte de la estrategia, el impacto puede ser mucho mayor”, concluye.

