Un estudio de Rewilding Chile y McKinsey cuantifica el retorno económico de las áreas protegidas de la Ruta de los Parques y proyecta que hacia 2030 la cifra suba a USD 8,6 por dólar. El desafío: hoy casi todo ese ingreso se concentra en un solo parque.
Por cada dólar que el Estado invirtió en 2024 en los parques nacionales de la Ruta de los Parques de la Patagonia, ingresaron seis dólares directamente a las comunidades locales. Es la conclusión central del estudio “Impacto inversión en La Ruta de los Parques”, elaborado por Fundación Rewilding Chile junto a la consultora McKinsey, y proyecta que hacia 2030 ese retorno llegue a USD 8,6 por cada dólar público destinado a las áreas protegidas de Los Lagos, Aysén y Magallanes.
“Estos datos son de suma relevancia, porque confirman que los parques nacionales son una inversión para el país, y no un gasto”, señala Carolina Morgado, directora ejecutiva de Rewilding Chile. Esa distinción, inversión versus gasto, es precisamente lo que el estudio intenta zanjar con cifras.
El cálculo cruza la visita, estadía y gasto promedio diario de turistas nacionales e internacionales con el presupuesto asignado al Servicio Nacional de Áreas Silvestres Protegidas (SNASPE) entre 2015 y 2024, usando datos oficiales de Sernatur, el Banco Central y la Ley de Presupuestos, además de una encuesta hecha para el análisis.
Los números detrás del número
En 2024 los parques de la Ruta alcanzaron un récord de unos 560 mil visitantes, un 15,3% sobre los niveles prepandemia, y generaron USD 155 millones en ingresos. El reparto entre visitantes es casi parejo —53% nacionales y 47% extranjeros—, pero el aporte económico no lo es: los turistas internacionales generaron el 72% de esos ingresos.
La brecha se explica por estadía y gasto. Un visitante extranjero gasta en promedio $93.159 diarios; un residente nacional, alrededor de $39.133. Y hay un dato que conviene leer con atención: el Parque Nacional Torres del Paine concentra cerca del 90% de los ingresos totales de la Ruta.
Ese último número es a la vez la prueba del modelo y su principal fragilidad. Muestra lo que puede generar un parque con infraestructura, conectividad y reconocimiento internacional; y muestra que el resto de la Ruta —cientos de kilómetros de Los Lagos a Magallanes— todavía no captura ese potencial. Escalar el retorno de seis a 8,6 dólares no depende solo de que lleguen más turistas, sino de que lleguen a más lugares.
Naturaleza como motivo de viaje
El contexto acompaña. Según Sernatur, el 59,1% de los visitantes que ingresa a Chile por vía aérea declara que la naturaleza es uno de los principales atributos que motivó elegir el país como destino, según confirmó su director nacional, Cristóbal Benítez.
Desde el sector público, la subsecretaria de Turismo, María Paz Lagos, enmarcó el hallazgo en la política de áreas protegidas: “Como Gobierno, queremos que nuestras áreas protegidas sean motores de desarrollo regional, empleo e inversión, siempre resguardando su valor natural y cultural”.
Lo que recomienda el estudio
Para escalar el potencial, el informe propone convertir la conservación en un activo central de la marca país, diversificar las fuentes de financiamiento de las áreas protegidas y articular el Sistema de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP).
Pero hay una recomendación menos vistosa y probablemente más urgente: la necesidad de datos sólidos. El propio estudio advierte que la información hoy está fragmentada entre distintas instituciones, lo que dificulta su disponibilidad y acceso. Dicho de otro modo, para gestionar bien un sistema de áreas protegidas primero hay que poder medirlo, y esa base todavía está por construirse.

