312 árboles nativos crecen hoy en Chile con las cenizas de alguien (y detrás hay una industria que nunca entró al debate ambiental)

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¿Y si el último acto de nuestra vida también pudiera dejar un legado? Un ingeniero agrónomo fundó Biofuneral con una pregunta incómoda: si alguien eligió vivir de forma consciente con el medio ambiente, ¿por qué su despedida debería contradecir esa decisión?

Hay conversaciones que solemos evitar. La muerte es una de ellas. Aunque todos atravesaremos ese proceso, pocas veces pensamos cómo queremos ser despedidos o qué huella dejará ese último gesto.

Mientras la sostenibilidad ha transformado industrias como la energía, la alimentación o la construcción, el mundo funerario ha permanecido casi al margen de esa discusión. Fue precisamente esa ausencia la que dio origen a Biofuneral, un emprendimiento chileno que propone una forma distinta de entender las despedidas.

La idea nació de una pregunta que su fundador, Pablo Sánchez, no lograba dejar de lado. Ingeniero agrónomo y ligado desde joven a la naturaleza, se preguntó por qué una persona que elige vivir de manera más consciente con el medio ambiente debía tener una despedida diferente.

Esa inquietud lo llevó a investigar materiales, procesos y alternativas de menor impacto ambiental. Sin embargo, pronto entendió que el verdadero desafío no era solo ecológico. También implicaba cambiar la forma en que hablamos de la muerte y acompañamos el duelo.

“Nos dimos cuenta de que la sostenibilidad no podía quedarse fuera de una industria por la que, tarde o temprano, todos vamos a pasar”, afirma Sánchez.

Cuando el duelo también busca significado

Más que ofrecer un servicio funerario diferente, Biofuneral nació con la intención de ampliar las posibilidades para las familias. La apuesta no consiste en reemplazar las tradiciones, sino en demostrar que una despedida también puede reflejar la forma en que una persona eligió vivir.

Con esa mirada desarrollaron alternativas como ataúdes elaborados con maderas certificadas y su Ánfora Árbol Nativo, diseñada para integrar las cenizas a un árbol mediante un sustrato especialmente preparado para ese proceso. Pero, para Sánchez, el mayor aprendizaje no ha estado en los materiales ni en la innovación, sino en las personas.

Con el paso de los años descubrieron que las familias no buscan únicamente resolver un servicio funerario. Buscan una despedida que represente la historia de quien partió y que les permita encontrar una forma distinta de transitar el duelo.

Hasta ahora, la empresa ha acompañado la creación de 312 ánforas árbol nativo. Muchas familias vuelven meses o incluso años después para compartir fotografías de esos árboles ya crecidos o contar que se han convertido en un lugar de encuentro para hijos y nietos.

Para el equipo, esos mensajes son la prueba de que el recuerdo puede construirse desde otro lugar, donde el dolor convive con la esperanza y la continuidad.

Una conversación que recién comienza

Hablar de la muerte sigue siendo incómodo para muchas personas. Quizás por eso, uno de los mayores desafíos no ha sido convencer sobre la importancia de la sostenibilidad, sino abrir una conversación que durante décadas permaneció prácticamente intacta.

Desde Biofuneral aseguran que nunca quisieron abordar el tema desde el miedo. Prefieren poner el foco en la vida, el legado y el amor que permanece, entendiendo la despedida como un acto profundamente humano antes que como un trámite.

Ese cambio de mirada también se refleja en un interés creciente por planificar las despedidas de manera anticipada. Según explican, cada vez más personas quieren decidir cómo cerrar ese ciclo y dejar esa conversación resuelta para sus familias.

Sostenibilidad en el proceso

Aunque suele quedar fuera del debate ambiental, la industria funeraria también implica consumo de materiales, uso de suelo y generación de residuos. Para Biofuneral, ese también es un espacio donde la sostenibilidad tiene cabida. El desafío, reconocen, ha sido demostrar que es posible innovar sin perder la solemnidad y el respeto que requiere una despedida.

Más que reemplazar las tradiciones, la empresa busca ofrecer una alternativa para quienes quieren que el final de la vida refleje los mismos valores con los que vivieron. “Si en diez años hay miles de árboles nativos creciendo gracias a familias que decidieron transformar el dolor en vida, habremos cumplido nuestro propósito”, afirma Sánchez.

Al final, la propuesta no solo invita a mirar el impacto ambiental de la industria funeraria. También abre una conversación que pocas veces nos damos el tiempo de tener: cómo queremos ser recordados y qué legado podemos dejar, incluso en nuestra despedida.

Javiera Palma
Javiera Palmahttps://www.diariosustentable.com/
Periodista especializada en el área digital. Transformo ideas en historias que conectan, cautivan e inspiran. Más de 5 años convirtiendo conversaciones en oportunidades a través de contenido creativo e innovador.

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