Dignidad de datos: el trabajo invisible detrás de la inteligencia artificial

Fecha:

CONTENIDO RELACIONADO

El primer remolcador eléctrico de Latinoamérica cumplió un año operando en la Patagonia (y el directorio de Emporcha fue a verlo)

El "Trapananda" no es un remolcador cualquiera. Es el primero de su tipo en Chile y Latinoamérica: 100% eléctrico, cero emisiones y con una tecnología que reduce significativamente el ruido submarino, disminuyendo el impacto sobre las especies marinas de la bahía de Chacabuco.

Por Jorge Serrano, Académico investigador Facultad de Ingeniería y Negocios Universidad de Las Américas

La discusión pública sobre inteligencia artificial suele comenzar con una pregunta inquietante: ¿nos quitarán el trabajo las máquinas? La pregunta es legítima, pero quizá llega demasiado tarde. Antes de reemplazar ciertas tareas, la IA ya ha absorbido silenciosamente una parte importante de nuestra actividad como dato. Cada texto escrito, imagen compartida, ruta recorrida, traducción corregida, evaluación realizada, interacción digital y decisión registrada, puede transformarse en materia prima para entrenar sistemas que luego aparecen ante nosotros como si fueran autónomos.

Por eso, la dignidad laboral en la era de la inteligencia artificial no puede limitarse a la defensa del empleo entendido como salario. El trabajo es también reconocimiento, participación, agencia y contribución social. Una persona no solo trabaja para recibir ingresos, lo hace para hacerse parte de una comunidad, desplegar capacidades, construir sentido y dejar una huella en el mundo. Cuando esa huella se captura como dato, se procesa en infraestructuras opacas y se convierte en valor económico sin atribución ni retorno, la dignidad de la labor realizada queda incompleta.

Aquí aparece el concepto de dignidad de datos. Estos no son simplemente residuos de la vida digital. Son rastros de actividad humana. Tienen contexto, procedencia y valor. Detrás de cada modelo de inteligencia artificial hay millones de aportes acumulados: textos, imágenes, decisiones, movimientos, preferencias, conversaciones, códigos, diagnósticos, correcciones, evaluaciones y experiencias. El problema surge cuando esos aportes son tratados como materia prima gratuita, anónima e inagotable.

Lo anterior propone mirar esa realidad desde otra perspectiva. Si una plataforma aprende de nuestros movimientos, textos o decisiones, entonces no basta con preguntar si nuestros datos están protegidos. También debemos preguntar si las contribuciones que realizamos son reconocidas. No se trata únicamente de privacidad, sino de procedencia, atribución, control y participación en el valor generado.

La privacidad, por sí sola, ya no alcanza. La privacidad busca limitar el acceso; la dignidad de datos exige además trazabilidad, representación, participación y formas justas de retorno o beneficio compartido. Esto implica imaginar nuevas instituciones, cooperativas y sindicatos de datos, mediadores colectivos o mecanismos de licencia que permitan a las personas y comunidades negociar el uso de aquello que producen. La alternativa es aceptar una economía donde muchos generan la materia prima y pocos capturan la inteligencia.

El riesgo es especialmente relevante para trabajadores, creadores, investigadores, docentes y personas que interactúan diariamente con plataformas digitales. Un repartidor no solo entrega comida: produce datos de movilidad, tiempos, demanda, riesgo y eficiencia urbana. Un profesor no solo enseña: genera criterios, materiales, evaluaciones e interacciones. Un traductor no solo corrige frases: alimenta patrones lingüísticos que mañana pueden automatizar parte de su oficio.

Quizá la pregunta de fondo no sea si la inteligencia artificial pensará como nosotros, sino si seremos capaces de construirla sin olvidar a quienes la hacen posible. La dignidad de datos apunta precisamente a eso: devolver contexto, procedencia y reconocimiento a los aportes que alimentan los sistemas inteligentes. Porque una tecnología centrada en la persona no se mide solo por lo que automatiza, sino también por aquello que decide no invisibilizar.

Diario Sustentable
Diario Sustentablehttps://www.diariosustentable.com/
Contamos historias que merecen crecer. Pensamos diferente y elegimos creer en las personas, comunidades y organizaciones, las grandes y las que están empezando ahora en la mesa de un café, pero que van a cambiar el mundo.

SUSCRIBETE

EMPRENDIMENTOS

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here