Partió en 12 metros cuadrados con una madre modista y hoy opera tres puntos en Santiago, repara más de 2.000 prendas mensuales y atiende a 800 personas cada mes. Su fundador sostiene que reparar ropa es una respuesta concreta a la sobreproducción y al basurero textil del desierto de Atacama.
Cuando Emilio Hurtado abrió Atelier Costuras en 2019, semanas antes del estallido social, la idea era simple: darle trabajo a su madre, que era modista, y ver si el negocio podía crecer. Siete años después, el emprendimiento opera tres sucursales en Santiago, incluyendo un punto dentro de Falabella en Parque Arauco y otro en Mercado Urbano Tobalaba, procesa más de 2.000 prendas mensuales y atiende a cerca de 800 personas cada mes. Lo que comenzó en 12 metros cuadrados hoy ocupa cerca de 150.
El modelo de Atelier no se define como una costurería. Su fundador lo llama un ecosistema de la costura: reparación de prendas, clases de costura, proyectos de upcycling con marcas y un cowork textil en su casa matriz en Providencia. El hilo conductor es la sostenibilidad, entendida no como discurso sino como propuesta de valor concreta.
La reparación como respuesta al basurero textil
Chile acumula uno de los mayores vertederos de ropa usada del mundo en el desierto de Atacama, imagen que ha vuelto a instalarse en el debate público. Para Atelier, ese basurero tiene una causa precisa: la sobreproducción, y una solución que empieza antes del reciclaje.
“Nosotros somos una solución que está antes del reciclaje. Reutilizar, remanufacturar, reparar. Si reparo esto versus comprarlo nuevo, soluciono un tema de desecho y obligo a la marca a producir menos porque el mercado también se está ajustando”, explicó Emilio Hurtado, Co-fundador y CEO de Atelier Costuras.
El argumento es también económico: un arreglo bien ejecutado puede extender la vida útil de una prenda hasta un 75%. Atelier trabaja con materiales de alta calidad, hilos, cierres técnicos, y apunta a que el resultado sea lo más fiel posible a la prenda original, sin parches ni soluciones provisorias.
El arreglo más frecuente, por lejos, es la basta de pantalón. Detrás de ese dato simple hay algo más profundo: la gente quiere que su ropa le quede como a ella le gusta, no como viene de fábrica.
Llevar la reparación al retail
Uno de los pasos más relevantes del modelo fue entrar a Falabella en Parque Arauco, hace casi cuatro años. El proceso no fue inmediato. “Llegué con un montón de equipo, armé algo bonito y claro, en verdad no fue tan así. Fueron dos años para establecernos bien en el retail”, reconoció Hurtado.
La dificultad principal fue de horarios y visibilidad: construir una clientela propia tomó tiempo. Hoy el punto está consolidado y atiende tanto a clientes de Falabella como a personas que llegan desde fuera con sus propias prendas.
La relación con el retail surgió de la comunicación. “Muchas marcas se acercaron a nosotros porque creían que les podíamos ofrecer reforzar su pilar de sostenibilidad”, explicó Hurtado. Esa misma lógica llevó a Atelier a desarrollar proyectos de upcycling con marcas que tenían stock descontinuado acumulado, convirtiéndolo en productos nuevos en lugar de mantenerlo guardado indefinidamente.
Un oficio en riesgo de desaparecer
Detrás del modelo comercial hay una preocupación laboral. El oficio de la costura es, según Hurtado, uno de los más golpeados por la informalidad. La pandemia aceleró ese proceso: muchas costureras cerraron sus talleres y siguieron trabajando desde sus casas, sin contrato ni estabilidad.
Atelier apuesta por la contratación formal como diferenciador. “Le puedo ofrecer a una buena costurera mejores tratos que ser independiente, porque cuando hay independiente se resfría y dejó de producir. Hoy esas cosas están aseguradas con el contrato de trabajo”, señaló.
Para las marcas que aún no han dado el paso hacia la reparación o el upcycling, el mensaje de Hurtado es directo: “Lo van a tener que dar sí o sí, porque ya la ley nos impulsa a eso”, en referencia a la Ley REP y la responsabilidad extendida del productor en la industria textil.
Atelier Costuras opera en Falabella Parque Arauco, Mercado Urbano Titanium y su casa matriz en Avenida Providencia 2348, local 94, donde también funciona el espacio de clases de costura.

