30 millones de personas probaron la alimentación plant-based en enero: ¿El veganismo dejó de ser nicho?

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Alemania agotó el tofu, India vive un boom vegano y Santiago se consolidó como la segunda ciudad más amigable con esta dieta en Latinoamérica. Mauricio Serrano, director de Veganuary para la región, conversó con Diario Sustentable sobre la cifra récord de la última campaña, el rol que jugó NotCo en Chile y la gran deuda de la política climática con el sistema alimentario.

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La cifra marca un antes y un después: 30 millones de personas en todo el mundo probaron la alimentación en base a plantas durante enero de 2026, según los resultados de la última campaña global de Veganuary, la ONG británica que hace una década impulsa el desafío anual de reemplazar las proteínas animales por opciones vegetales durante un mes.

“Es un hito que marca los 10 años que llevamos. Cada vez son más personas las que están probando la alimentación en base a plantas durante el mes de enero, y eso genera un impacto tremendo: no solo en la campaña, sino en el cambio de hábito que muchas personas terminan manteniendo”, señaló Mauricio Serrano, director de Veganuary Latinoamérica, en conversación con El Club de la Sustentabilidad, el podcast de Diario Sustentable.

El dato no es aislado. En Alemania, la demanda durante enero fue tal que varios supermercados reportaron quiebres de stock de tofu. En India, la adopción de dietas plant-based creció a ritmos inéditos. Y en Latinoamérica, la oferta de opciones veganas en restaurantes aumentó un 20% entre 2023 y 2025, según el ranking que Veganuary elabora junto a la plataforma global Happy Cow.

Chile, entre los países que lideran la región

Por cuarto año consecutivo, Chile se ubicó entre los cinco países con mayor oferta de lugares para comer plant-based en Latinoamérica, quedando en el cuarto lugar regional, detrás de Brasil, México y Argentina, naciones que por escala poblacional inevitablemente encabezan el listado.

Pero el dato que destaca Serrano es otro: Santiago se consolidó como la segunda ciudad más vegan-friendly de Latinoamérica, solo detrás de capitales con mucha mayor población.

“Una persona que quiere viajar por Latinoamérica ahora puede saber que Santiago tiene muchas ofertas. Y esto da cuenta de algo que la gente desconoce: hoy en los menús dice ‘vegano’, con una proteína bien elaborada, contundente. Eso hace 10 o 15 años era impensado. Antes había que jugar con los complementos: un plato de arroz con ensalada y papas fritas era lo que me tocaba pedir”, recordó.

El efecto NotCo y la competencia que bajó los precios

Consultado por el rol de las empresas chilenas en la masificación de la categoría, Serrano fue categórico respecto al impacto de NotCo:

“NotCo marcó un antes y un después. Cuando se escalan estos productos, las marcas tradicionales de embutidos, de carnes, de proteína animal, empiezan a lanzar sus propias líneas plant-based porque quieren entrar a competir. Eso genera una oferta muy interesante, de alta calidad, y está bajando los costos”.

Este punto es clave para desmontar uno de los mitos más persistentes en la región: que comer vegano es caro.

“Quiero desmentir el hecho de que el veganismo es caro y que es solo para un sector. La verdad es que es transversal. Si compras en las ferias libres, armas tu propia hamburguesa con legumbres, puede ser 5, 8 o hasta 10 veces más económico que lo que se vende en el supermercado premium”, explicó.

La gran deuda de la política climática

Uno de los puntos más críticos que levantó Serrano tiene que ver con la ausencia del sistema alimentario en la conversación climática global. Diversos estudios internacionales advierten que, incluso si se logra la descarbonización completa del sector energético y de transporte, la meta de 1,5°C del Acuerdo de París será inalcanzable si no se transforma el sistema alimentario.

“Falta en la conversación climática la esencia de incluir el factor del sistema alimentario. Va muy bien la descarbonización en cuanto a energía y transporte, hay políticas públicas para esos aspectos, pero lamentablemente se excluye el tema de la alimentación y la transformación alimentaria que necesitamos para combatir la crisis climática y disminuir la huella de carbono”, señaló.

En Latinoamérica, países como Brasil han avanzado en iniciativas vinculadas a alimentación escolar y agricultura familiar que incorporan el enfoque plant-based. En Chile, la acción ha sido más bien municipal: Valparaíso y Viña del Mar han lanzado guías gastronómicas para identificar lugares con opciones veganas, en alianza con Veganuary.

“Son iniciativas incipientes, pero marcan un precedente. Con eso se puede seguir construyendo”, afirmó.

Alemania como referente global

Si hay un país que Serrano destaca como modelo a seguir, ese es Alemania: “Han desarrollado políticas públicas e iniciativas en favor de una alimentación en base a plantas. De hecho, generan estudios donde miden cómo ha variado el consumo de carne en distintos periodos. Y han señalado que ha habido una disminución en el consumo de ciertas proteínas animales en los últimos años, y que Veganuary ha incidido en eso”.

Flexitarianos: el grupo que está moviendo el mercado

Un dato que sorprende: los veganos estrictos siguen siendo una minoría. Según las encuestas que maneja Veganuary, aproximadamente un 15% de la población chilena se identifica como flexitariana, vegetariana o vegana, siendo el grupo flexitariano —personas que reducen el consumo animal sin eliminarlo del todo— el que está empujando el crecimiento del mercado plant-based.

“El flexitariano es el que está haciendo crecer la oferta en Chile y otras regiones. Es el que está consumiendo más, porque el grupo vegano propiamente tal es pequeño. Hoy todos tenemos un cercano —un hijo, un amigo, un compañero de trabajo— que es vegetariano o vegano, y eso está generando una demanda interesante”, explicó el director regional.

La apuesta: 2030

Consultado por el año en que la proteína vegetal podría equipararse en precio a la animal, Serrano se atrevió con un horizonte concreto: “Me arriesgo con 2030. Creo que para ese año los precios pueden estar compitiendo e igualándose, y vamos a ir prefiriendo la alimentación en base a plantas también por precio”.

El llamado a las empresas chilenas

El cierre del director de Veganuary Latam fue directo al mundo corporativo: “Aún están a tiempo de subirse al carro. No solo las empresas que ya se definen como plant-based, sino las tradicionales que están sacando líneas y a las que les ha ido muy bien. Pueden apoyarse con Veganuary para visibilizar sus productos o menús plant-based. Cuando incluyes un menú vegano no restringes a nadie: todo lo contrario, generas más consumidores interesados en tu local”.

Un mensaje que interpela no solo a la industria alimentaria, sino a cualquier empresa que tenga una estrategia de sustentabilidad: la transición alimentaria ya no es un tema de nicho, sino una conversación estratégica que está redefiniendo cómo producimos, consumimos y —sobre todo— cómo respondemos al desafío climático más urgente de nuestra generación.

Diario Sustentable
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