¿Cómo salir de la pobreza en Chile? Tienes que ser una persona extraordinaria
Sacando la voz

¿Cómo salir de la pobreza en Chile? Tienes que ser una persona extraordinaria

Por Tadashi Takaoka, Gerente General de Socialab.

Creo que eso es lo que me incomoda de este sistema que a veces defendemos (incluyéndome). Sí, es cierto que ha crecido en PIB y se ha reducido la clase baja pasando a media desde los 80s, pero cuando los créditos son la forma de vida, entonces algo anda rar

Cada vez que alguien argumenta que el país es injusto y la desigualdad insostenible, sale alguien con una frase similar a “yo nací en cuna pobre y con esfuerzo salí adelante. Nadie me regaló nada” o al menos conoce a alguien que tiene esa historia.

Pueden ser súper ciertas. De hecho yo personalmente partí en una familia de clase media baja y llegué a tener una vida acomodada. Pero cuando veo mi historia, y leo la de otros, hay harto de esfuerzo, pero harto también de azar, suerte y a veces partes que requieren disciplina y voluntad fuera de lo común  que nadie tendría por qué pasar.

Y esa es mi reflexión: ¿Por qué el llegar a una vida tranquila tiene que ser un acto de esfuerzo casi épico? ¿Por qué pedimos como normal el esfuerzo extraordinario? Tienes que ser una persona que casi que no tenga vicios ni desvíos, trabaje 24/7, vaya a estudiar o trabajar con escasos o nulos materiales, no se queje, se canse pero siga, y ojalá que tenga una proactividad tal que se autoeduque y motive. ¡QUIÉN ES ESA PERSONA POR DIOS!

No soy inocente. Sé que hay gente que se farrea oportunidades. Pero cuando el 80% de la gente no puede sostener una vida tranquila (salud, trabajo, ingresos, etc.) sin endeudarse o trabajar más allá de lo estipulado, entonces algo funciona muy mal. Es como el profesor que reprueba al 80% del curso. No es que el curso sea bueno y especial y tú no seas digno. El profesor es el que falla y el sistema malo. Punto. Un 20% puede “reprobar”, pero cuando te pasas del 50%, es hora de cuestionarse.

¿La victoria del Apruebo corrige esto? Por sí sola, no. Pero la participación ciudadana en sí nos obliga a escandalizarnos por lo que antes nos parecía un mal al que nos resignamos.

¿Qué país sueño? Uno donde nadie que trabaje 40 horas semanales gane menos de lo que se necesita para vivir (y no para sobrevivir). ¿Y los que van quedando atrás? Que sean ayudados por los que van adelante.

No (wo)man left behind.