El líder del Hub de Ciudades plantea que los municipios invierten más en probar soluciones que en preparar equipos, metodología y gobernanza para sostenerlas.
En 2016, cuando los municipios eran vistos como los rezagados del ecosistema de emprendimiento, un hub de innovación dentro de la administración pública era casi impensable. Ese año, Patricio Ovalle Wood llegó a Providencia, invitado por la entonces alcaldesa Evelyn Matthei, con un objetivo: convertirla en la mejor comuna para innovar y emprender. Diez años después, el modelo que impulsó ahí fue replicado, total o parcialmente, por cerca de 30 ciudades chilenas y unos 30 gobiernos subnacionales de 12 países de América Latina.
Hoy Ovalle dirige el Hub de Ciudades, una red alojada en el City Science Lab del MIT en la Universidad de Guadalajara, que reúne a gobiernos tan distintos como Curitiba, São Paulo, Bogotá, Medellín, Quito y Guayaquil. En conversación con El Club de la Sustentabilidad de Diario Sustentable, repasó qué ha aprendido y por qué, a su juicio, muchas ciudades siguen resolviendo desde cero problemas que otras ya solucionaron.
Un laboratorio con 2 millones de usuarios
La elección de Providencia no fue casual. La comuna tiene 160 mil habitantes, pero por sus calles pasan cerca de 2 millones de personas. “Todo ocurre en la calle, en las plazas”, explicó Ovalle. Eso la convertía en un espacio propicio para testear innovaciones.
El Hub Providencia se diseñó a partir de modelos que Ovalle había conocido en Estados Unidos y Europa, con una condición: que no fuera solo un espacio físico, sino también equipo, metodología y respaldo político. Desde ahí se empezó a conectar a emprendedores con desafíos públicos, la base de lo que hoy se conoce como GovTech.
“Los gobiernos siempre han respondido con más presupuesto. Hoy ya no requieren más presupuesto, sino nuevas soluciones”, dijo. El GovTech, en su definición, es un ecosistema donde startups que usan datos, tecnología e innovación abordan problemas públicos, con relaciones público-privadas de por medio.
Tres aprendizajes
Tras su paso por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ovalle resume su experiencia en tres ideas. La primera: el apoyo político es la condición de entrada. La segunda: no todos los gobiernos están en la misma etapa. En el BID diseñó una metodología que distingue tres fases (iniciación, transición y aceleración) para ofrecer apoyo a la medida de cada una. La tercera: se necesitan equipos técnicos capacitados. “No porque sea público tiene que ser malo”, afirmó.
El problema de los pilotos
Para Ovalle, armar un hub o un laboratorio se volvió casi una moda en la administración pública, sin considerar lo que hay detrás. “El desafío hoy no es crear un espacio para innovar, sino cambiar la cultura y la arquitectura de la innovación”, sostuvo.
Según explicó, hoy se invierte mucho tiempo y recursos en el piloto y muy poco en preparar a la institución. Y distingue entre permiso y compromiso: con permiso para innovar se pueden probar soluciones, pero suelen quedar en la etapa de prueba, “para la foto”, sin métricas. El compromiso llega cuando la institución tiene metodología, espacio físico y recursos. Solo entonces un piloto puede escalar.
“Estamos llenos de buenas ideas y de buenos funcionarios que no tienen ni siquiera 10 minutos para hablar de innovación con su jefe”, dijo.
Por eso, el Hub de Ciudades desarrolló una metodología de ocho dominios para guiar a los equipos técnicos en el diseño e implementación de espacios de innovación, y trabaja en una hoja de ruta que quedará disponible para los municipios.
Soluciones simples que funcionan
Uno de los casos que Ovalle impulsó en Providencia fue la reutilización de aguas grises: el agua de lavadoras y lavamanos pasaba por un biofiltro y luego se usaba para regar parques y plazas. La solución no escaló en el sector público, pero sí en el privado, a través de un gran centro comercial en Chile. Más tarde, el Hub de Ciudades la llevó a un piloto conjunto entre Providencia y Renca, con colegios de ambas comunas.
Otro ejemplo viene de El Salvador. La oficina de planificación del Área Metropolitana de San Salvador, que agrupa a unos 13 municipios, enfrentaba altas temperaturas en viviendas. El aire acondicionado no era viable por costo ni por consumo eléctrico. La solución fue más simple: un tubo que capta el aire exterior, lo lleva a 3 metros bajo tierra, donde se enfría, y luego lo inyecta al interior. El proyecto, llamado Frescura, hoy funciona en un colegio público y ha bajado entre 2 y 3 grados la temperatura de las salas de clases.
“A veces la innovación no es tecnología, no es costosa. Es bastante más simple cuando hay voluntad, equipo y metodología”, afirmó.
Sobrevivir al gobierno de turno
Cada tres, cuatro o cinco años cambian las autoridades y, con ellas, muchas políticas vuelven a cero. La respuesta que propone Ovalle es trabajar con instituciones ancla, como las universidades. “El rector de una universidad dura más tiempo que el alcalde o el gobernador”, explicó.
Esa lógica guió la transición del propio Hub de Ciudades. El proyecto nació como un Bien Público Regional del BID, con una duración de tres años, que terminó en diciembre de 2025. Al cierre, el banco le pidió diseñar un nuevo modelo de gobernanza, y la red pasó a la Universidad de Guadalajara y al City Science Lab del MIT, que hoy entregan el soporte para sus actividades, encuentros y espacio físico.
Entre los espacios que han resistido cambios de color político, Ovalle menciona al Hub Providencia, que ya suma casi 10 años, al Montevideo Lab y al Laboratorio de Gobierno de Chile.
Chile en el mapa regional
Ovalle ubica a Chile, junto a Argentina, Uruguay y Colombia, en la frontera regional en innovación pública, gracias a su estabilidad de los últimos años. Más atrás sitúa a países como Ecuador y Perú, y en etapas más tempranas a Centroamérica.
Aun así, advierte que Chile “ha estado un poquito en pausa” y ha perdido competitividad, con la burocracia y la permisología como principales frenos.
En gobierno digital, destaca avances como la Clave Única, que según sus cifras ya usa cerca del 95% de los chilenos mayores de 14 años, además de ChileCompra y el Servicio de Impuestos Internos. Las brechas, dice, están a nivel municipal. Como ejemplo, un trámite para iniciar una obra puede costar 40 mil pesos y hacerse de forma presencial en una comuna del sector poniente de Santiago, mientras que en una del sector oriente se hace en línea por 3 mil pesos. “Ese es el costo de la ineficiencia”, afirmó.
Personas, procesos y después tecnología
Consultado por el riesgo de digitalizar malos procesos, Ovalle fue claro: la tecnología es un habilitador, no el centro. El orden, según él, es personas y cultura primero, procesos después y tecnología al final.
Entre los desafíos donde el GovTech tiene más espacio, identifica dos: la seguridad y la reactivación económica. En el segundo, apunta a la falta de información de quienes toman decisiones. “Los alcaldes y gobernadores muchas veces están a ciegas con la gestión”, dijo, y planteó que ningún municipio debería dejar de comprometer un plazo de respuesta para sus trámites.
Como referencia menciona a Estonia, donde un recién nacido recibe su identificación y ese dato llega automáticamente al sistema de salud y al Ministerio de Educación, que reservan cupos para sus controles y su futura escolaridad.
Medir desde el diseño
“La innovación es valor. No es inventar algo que nadie quiere”, sostuvo Ovalle. Por eso, insiste en que el instrumento de medición debe diseñarse junto con la solución, algo que la administración pública no suele hacer.
Según los datos que citó, en América Latina una persona destina en promedio 5,5 horas a un trámite público, con tres interacciones distintas, y la versión digital cuesta cerca de una vigésima parte de la presencial.
Mirando la próxima década, Ovalle cree que la región está subestimando dos temas: la crisis climática, especialmente el agua y la resiliencia, frente a gobiernos que reaccionan en lugar de anticiparse; y el impacto de las tecnologías digitales en el empleo, con una revolución más rápida que las anteriores y una capacitación que no avanza al mismo ritmo.
Lo que viene
El Hub de Ciudades realizará un webinar el 24 de septiembre a las 11:00 horas de Chile, al que espera sumar como expositor a Carlos Moreno, creador del modelo de la ciudad de 15 minutos.
La meta de la red es pasar de 30 gobiernos en 12 países a 50 en cerca de 20 países en los próximos meses, y consolidarse como referente iberoamericano en innovación pública, urbanismo y ecosistemas GovTech.

