Alan Meyer, ex vicepresidente de Mercado Libre, planteó en LinkedIn que las organizaciones deberían diseñarse desde cero con agentes de inteligencia artificial en el centro. Su diagnóstico: mientras muchas empresas siguen debatiendo la factibilidad, otras ya operan bajo esa lógica.
El concepto que propone se llama “Agentic First” y, en su definición, implica diseñar procesos, sistemas o empresas completas poniendo a los agentes de inteligencia artificial en el centro de la estrategia y la ejecución, de modo que actúen de forma autónoma antes de recurrir a la intervención humana.
Meyer sostiene que buena parte del mundo empresarial está detenido en una discusión previa: si los procesos humanos, o incluso los algorítmicos, pueden ser reemplazados por IA. Mientras ese debate ocurre, dice, existen compañías, algunas de una sola persona, donde la pregunta directamente no se plantea, porque se construyen desde esa convicción y solo se frenan cuando aparecen límites técnicos o de escalabilidad de costos.
El punto más duro de su reflexión apunta a la velocidad del cambio. Según escribe, “si no construimos lo que nos reemplace, alguien más lo hará”, y la diferencia respecto de otros ciclos tecnológicos es que esta vez no habrá margen para constatar el error a tiempo. El escenario que describe es el de organizaciones que quedan fuera de juego o atendiendo una porción marginal del mercado antes de notarlo.
Tres movimientos concretos
Frente a ese diagnóstico, el ejecutivo propone tres cursos de acción.
El primero es descartar cualquier diseño que no haya sido pensado agénticamente desde el origen. El segundo, detener todo lo que no sea vital cuando existan limitaciones para reemplazar lo actual por una solución primariamente agéntica, hasta lograr idearla. El tercero es una cifra: no menos del 25% del tiempo de cualquier profesional, con los directores incluidos de forma explícita, invertido en entender y ejecutar personalmente este cambio.
Ese último punto instala la conversación en un terreno específico, el de la gobernanza corporativa. No se trata de delegar la transformación en un área de tecnología, sino de que quienes toman decisiones estratégicas dediquen una fracción concreta de su jornada a operar con estas herramientas.
Meyer cierra su post de LinkedIn reconociendo que no tiene todas las respuestas y que la incomodidad profunda es, en sí misma, un avance hacia el próximo paso.
Publicación original de Alan Meyer en LinkedIn: https://lnkd.in/p/defkkw_Z

