Chile casi no deforesta, pero sus bosques se degradan: la advertencia de Pablo Honeyman, líder del proyecto +Bosques de FAO

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Muchas veces se asume que el bosque es el gran capturador de gases de efecto invernadero y se da por sentado su rol. Pero esa capacidad está en riesgo. Así lo advierte Pablo Honeyman, Consultor Forestal del Proyecto +Bosques de FAO Chile, en una nueva conversación del especial de entrevistas de PEFC Chile y Diario Sustentable, junto al Club de la Sustentabilidad.

“Los bosques hoy día son uno de los grandes capturadores de gases de efecto invernadero y ayudan a mitigar el fenómeno del cambio climático. Pero también los bosques pueden transformarse en un emisor importante, porque hay mucho carbono acumulado en la biomasa: si esos bosques se queman o se destruyen, ese carbono puede liberarse nuevamente a la atmósfera y ser un aportante más a la crisis climática”, explica.

El problema no es la deforestación: es la degradación

A diferencia de otros países de la región, Chile presenta tasas de deforestación relativamente bajas, gracias a una regulación e institucionalidad forestal consolidadas. El problema, dice Honeyman, es otro y avanza en silencio: la degradación.

“La deforestación es cuando tú cambias el uso del suelo: un lugar que es bosque deja de ser bosque. En la degradación no hay cambio de uso de suelo, los bosques siguen siendo bosques, pero ese bosque pierde su calidad, pierde su estructura y deja de cumplir las funciones ecosistémicas que genera, entre ellas la captura de gases de efecto invernadero”, señala.

Las causas son múltiples: incendios forestales, extracción informal de leña y la presencia de ganado al interior del bosque, que daña la regeneración natural. “Todo eso va degradando, así como un cáncer que va afectando la calidad del bosque”, grafica. A eso se suma una amenaza más reciente: la parcelación. “Muchos de los bosques se están dividiendo para parcelas de agrado y eso va generando que el bosque se fragmente y perdamos las masas continuas de estos ecosistemas, que son tremendamente relevantes para la producción de agua, el combate a los incendios y detener el avance del desierto”, advierte.

+Bosques: 63 millones de dólares por resultados demostrados

Honeyman lidera el Proyecto +Bosques, nacido al alero de la Estrategia Nacional de Cambio Climático y Recursos Vegetacionales que lidera el Ministerio de Agricultura a través de CONAF. Chile logró demostrar reducción de emisiones entre las regiones del Maule y Los Lagos para el periodo 2014-2016, lo que generó un pago por resultado de cerca de 63 millones de dólares del Fondo Verde del Clima, implementado en conjunto con FAO.

El proyecto contempla intervenir 25.500 hectáreas en seis regiones —desde Maule hasta Los Lagos— con forestación con especies nativas, restauración de bosques degradados, silvicultura preventiva de incendios y manejo sostenible bajo esquemas de ordenación forestal. A casi seis años de ejecución, ya suma cerca de 17.000 hectáreas implementadas, 1.100 predios intervenidos y unos 7.000 beneficiarios, posicionándose como uno de los proyectos de pago por resultado con mejor nivel de avance a nivel mundial.

Un dato destaca especialmente: cerca de la mitad de los beneficiarios directos permanentes son mujeres, resultado de un plan de acción de género diseñado desde el inicio para reducir las brechas estructurales del sector forestal y el mundo rural.

El rol de las certificaciones

Consultado por las certificaciones forestales —en el marco de este especial junto a PEFC Chile—, Honeyman es claro sobre su aporte: “Las certificaciones permiten generar estándares de calidad de cómo hacer esto y verificar esos estándares, de manera que aquellas empresas o personas jurídicas que participen en la gestión de los bosques puedan aumentar el estándar de calidad en que hacen las intervenciones”.

Y plantea un desafío pendiente: que las certificaciones internacionales también lleguen a los pequeños productores forestales asociados al bosque nativo, “adecuando estos estándares a la realidad que tienen estos productores de menor escala”.

El desafío es mayor: entre los compromisos de Chile en el Acuerdo de París está poner bajo manejo forestal sostenible 200.000 hectáreas. “Debemos asegurar que lo que extraemos del bosque no sea más de lo que el bosque tiene capacidad de crecer”, resume.

“Cada granito de arena es tremendamente significativo”

A quienes creen que la crisis climática es un problema demasiado grande para que sus acciones importen, Honeyman responde desde el territorio: “A mí me emociona cuando voy a terreno a ver beneficiarios que son pequeños propietarios forestales, que tienen una o dos hectáreas, y que por motu proprio han decidido sacrificar alguna superficie productiva para poner especies nativas. El aporte de esa persona más miles de otros genera un impacto muy grande”.

Y cierra con una reflexión que recoge de las propias comunidades con las que trabaja: “Tenemos que pensar en el futuro, no en nosotros, sino en nuestros hijos, nietos y bisnietos, que van a necesitar el recurso bosque que a nosotros nos permitió vivir”.

Diario Sustentable
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