UÑU Lab llegó a Chiloé a restaurar ecosistemas y terminó construyendo redes entre barrios, organizaciones y empresas. Ahora prueba si ese modelo funciona en Puerto Varas, donde a fines de junio plantará especies nativas junto a la comunidad local.
Tras años de trabajo en Chiloé, el modelo de restauración comunitaria impulsado por UÑU Lab se expande hacia el continente. A finales de junio de este 2026, Puerto Varas vivirá la primera edición de este festival de conservación, convocando a la ciudadanía y al sector privado a trabajar juntos por la regeneración del bosque nativo.
La expansión coincide con un momento relevante para la organización, que recientemente obtuvo el premio Responsible Innovation and Growth in Sustainability (RIGS) 2025 de la Cámara Chileno Británica de Comercio (BritCham Chile). Para Javier García, fundador de UÑU Lab, el reconocimiento representa una señal de que el trabajo realizado durante los últimos años está generando impacto.
“Es súper potente porque es como una inyección de energía que viene a calmar un poco quizás la incertidumbre y a decir que es el camino, que vamos bien, que la gente está reconociendo la forma en que hacemos las cosas, nuestra visión”, afirma.
Aprendizajes más allá de la restauración
Aunque la recuperación de ecosistemas es el eje de la iniciativa, García asegura que uno de los principales aprendizajes ha estado en la relación con las comunidades. El trabajo desarrollado en Chiloé permitió construir redes entre vecinos, organizaciones, empresas y municipios, generando una experiencia que hoy buscan replicar en otros territorios.
“Es conectar con la gente, entender los barrios, meterse a la cocina con ellos, empezar a conectar con cuáles son sus problemas”, explica. A su juicio, uno de los mayores logros ha sido demostrar que la restauración también puede transformarse en una herramienta de educación ambiental, participación ciudadana e impacto positivo a nivel local.
Ese vínculo se ha reflejado en la respuesta de quienes participan en las actividades. Con el paso de los años, las jornadas de restauración comenzaron a convocar no solo a voluntarios, sino también a familias completas interesadas en involucrarse activamente en el cuidado del entorno. “Hemos visto familias. Yo creo que hay una real necesidad de tomar acción por el clima”, comenta.

Un nuevo desafío en Puerto Varas
La próxima edición se realizará en junio de 2026 en el Cerro Philippi. Para la organización, el traslado a Puerto Varas representa la oportunidad de probar su metodología en una comuna con características distintas a las de Chiloé y evaluar su potencial de crecimiento.
“Es una linda prueba para poder probar el modelo en otra comuna y ver si funciona, y darle una visión más escalable. Finalmente nosotros podríamos estar en cualquier lugar donde se necesite educación y se necesite gestionar todo el tejido entre municipalidad, empresas, personas, barrios y familias”, señala García.
La iniciativa ya cuenta con el apoyo de la Municipalidad de Puerto Varas y de una red de empresas que se han sumado a esta nueva etapa. Entre ellas se encuentran Lago Sofía, Transportes GLA Chile, Tecno Fast Home e Inmobiliaria Terrasur, además de organizaciones y actores locales vinculados al desarrollo sostenible de la zona.
A ellas se suman empresas como ISA Vías, Changan, Salfa Rent y los integrantes de la Mesa Tropera, que colaborarán en una iniciativa que contempla la plantación de cerca de 2.500 especies nativas y la participación de vecinos, organizaciones y voluntarios en distintas jornadas de restauración ecológica.
Construir comunidad desde el territorio
Más allá de la recuperación ambiental, UÑU Lab busca fortalecer el vínculo entre las personas y los lugares que habitan. La organización apuesta por generar espacios de encuentro donde la acción colectiva permita avanzar en la conservación del bosque nativo y en la construcción de comunidades más comprometidas con su entorno.
Mientras avanzan los preparativos para la edición 2026, García ya proyecta los próximos pasos de la iniciativa. “¿Por qué no pensar en convertirnos en guardianes de los bosques nativos, por lo menos en el lugar donde vivimos o habitamos?”, plantea.

