El fundador de Familia Torres recibió la máxima distinción ciudadana de Curicó en una ceremonia histórica. Solo la segunda vez que la ciudad otorga este reconocimiento.
Hay reconocimientos que van más allá del currículum. El que recibió Miguel A. Torres el pasado 16 de abril, en sesión extraordinaria del Concejo Municipal de Curicó, es uno de ellos.
La Ilustre Municipalidad de Curicó entregó las Llaves de la Ciudad al fundador de Familia Torres, y presidente de viña Miguel Torres Chile, en reconocimiento a décadas de vínculo con el territorio, su rol en la modernización de la industria vitivinícola chilena y su impacto en la comunidad local. Es solo la segunda vez en la historia de la ciudad que se otorga esta distinción.
Un punto de inflexión para el valle
Cuando Miguel A. Torres llegó al Valle de Curicó, la industria del vino chileno era otra. Su arribo marcó un antes y un después: introdujo estándares internacionales de calidad, incorporó tecnología —como las cubas de acero inoxidable, hoy estándar en la industria— y trajo una visión empresarial que contribuyó a posicionar a Chile en el escenario global del vino.
Pero su aporte no se quedó en la bodega. La generación de empleo local, la formación de capital humano, la transferencia de conocimiento y el impulso a iniciativas como la Fiesta de la Vendimia de Curicó —la más antigua de Chile— consolidaron un vínculo que excede lo productivo para convertirse en parte de la identidad del territorio.
Un reconocimiento con perspectiva global
El de Curicó no es el primer reconocimiento que recibe Torres. En 2026, el Gobierno de Cataluña le otorgó la Creu de Sant Jordi. En 1996, el Estado chileno le entregó la orden Bernardo O’Higgins. Y la revista TIME lo incluyó entre los 100 líderes en acción climática a nivel mundial —una distinción que refleja su apuesta por la sostenibilidad como eje estratégico de largo plazo.
Esa combinación de innovación, responsabilidad territorial y visión de futuro es precisamente lo que Curicó quiso honrar este jueves.
Al recibir las llaves, Torres fue claro sobre lo que significa este lugar para él: “Llevo a Curicó en el corazón, y este reconocimiento lo siento no solo como un tributo a mi trayectoria, sino como un símbolo de la historia que hemos escrito juntos.”
El alcalde George Bordachar, por su parte, sintetizó el sentido del reconocimiento: “Su innovación en la industria del vino fue el inicio del desarrollo vitivinícola en Chile”.

