La alianza entre la Fuerza Aérea y la institución de educación superior busca cerrar una brecha crítica: el país necesitará más de 4.000 nuevos especialistas en la industria aeronáutica de aquí al 2040.
Chile enfrenta un desafío concreto en materia de capital humano aeronáutico. Para el año 2040, la industria nacional requerirá incorporar más de 4.000 nuevos técnicos y profesionales especializados, en un contexto donde el tráfico aéreo global sigue creciendo, las flotas se renuevan y las regulaciones de seguridad se vuelven cada vez más exigentes. A nivel mundial, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea de España proyecta que en diez años se necesitarán aproximadamente 402.000 mantenedores aeronáuticos.
Para contribuir a cerrar esa brecha, la Fuerza Aérea de Chile (FACH) realizó la entrega formal de un avión T-35 Pillán a INACAP, convirtiendo a esta institución en la primera casa de estudios superiores del país en contar con una aeronave real para el aprendizaje aplicado.
Del simulador a la aeronave real
El ENAER T-35 Pillán es un avión de entrenamiento militar fabricado por la Empresa de Aeronáutica de Chile (ENAER), utilizado históricamente por la FACH para la instrucción primaria de pilotos. Ahora, en manos de INACAP, este mismo aparato permitirá que estudiantes de programas de educación continua en mantenimiento aeronáutico trabajen directamente con sistemas reales: mecánicos, eléctricos e hidráulicos.
La aeronave se integrará en el contexto de articulación de trayectorias formativo-laborales para las carreras de Mantenimiento Industrial y Mecatrónica, con foco en competencias que normalmente solo se adquieren dentro de la industria: interpretación de manuales técnicos, diagnóstico de fallas en sistemas complejos, aplicación de estándares normativos de seguridad y trabajo bajo protocolos de mantenimiento estructurado.
Una señal concreta para la educación técnica
Para el rector de INACAP, Lucas Palacios, la iniciativa va más allá del simbolismo: “La llegada de este avión Pillán es una señal concreta de cómo la educación técnica profesional puede alinearse con las necesidades reales del país y de una industria en plena expansión.”
Desde la FACH, el General de Brigada Aérea (AD) Rodrigo Palma subrayó el componente social de la donación: más del 80% del personal militar de la institución proviene o fue formado en la educación técnico-profesional. “Estamos convencidos de que a través de este modelo educacional podemos cambiar vidas”, señaló.
Por qué importa
La formación aeronáutica técnica ha sido históricamente dependiente de simulaciones o de la exposición tardía a equipamiento real, ya en contextos laborales. Contar con una aeronave operativa dentro del aula invierte esa lógica: los estudiantes desarrollan competencias prácticas de alto nivel antes de ingresar al mercado laboral, mejorando directamente su empleabilidad.

