Un plantel Suffolk Down con genealogía ininterrumpida y baja consanguinidad se convirtió en referencia nacional para ganaderos y universidades
Desde Arica hasta Puerto Montt. Ese es el alcance real del rebaño Suffolk Down de INIA Cauquenes, un plantel que acumula casi dos décadas de registros genealógicos ininterrumpidos y que hoy es considerado uno de los activos estratégicos más importantes de la genética ovina chilena.
No es un dato menor. En un rubro donde la trazabilidad y la sanidad son determinantes, mantener registros continuos por casi 20 años es una rareza que pocos productores pueden exhibir.
“Este rebaño es uno de los registros genealógicos más antiguos que hay de Suffolk Down en nuestro país. Es una característica muy particular que no tienen otros productores, porque es muy difícil poder mantener estos registros”, señala la Dra. Silvana Bravo Marchán, directora de la Escuela de Agronomía de la Universidad Austral de Chile (UACh), institución que recientemente visitó el centro para seleccionar reproductores para su propio plantel.
Un sistema cerrado que garantiza calidad
El modelo de trabajo de INIA Cauquenes se basa en tres pilares: genealogía, sanidad y control de consanguinidad. El rebaño opera bajo un sistema cerrado —solo Suffolk Down, sin riesgo de cruce con otras razas— que permite mantener una genética homogénea y verificable.
“Tenemos registros genealógicos desde hace casi 20 años. Eso nos ha permitido mantener buenos índices de baja consanguinidad. Nuestros animales no están altamente emparentados, lo que nos permite mantener una genética de calidad”, explica Camila Sáenz, investigadora de INIA Cauquenes.
Esa baja consanguinidad tiene una ventaja práctica concreta para los ganaderos que compran reproductores: pueden volver años después y adquirir un nuevo animal sin que esté emparentado con el anterior. Un servicio que hoy ningún otro plantel nacional puede garantizar con la misma solidez.
La próxima frontera: semen ovino nacional
Más allá de la venta de reproductores, INIA Cauquenes está explorando nuevas líneas de trabajo que podrían transformar el mercado genético ovino en Chile. Entre ellas, la creación de un banco de germoplasma Suffolk Down y —la más disruptiva— convertirse en proveedores de semen ovino a nivel nacional.
Hoy ese mercado prácticamente no existe en el país.
“En Chile no hay venta de semen ovino nacional e importar semen es un proceso costoso y poco expedito que debe planificarse con antelación. Pensando en poder proveer de forma más accesible en lo económico y en lo logístico, esas son ideas que estamos conversando y que se pueden trabajar a futuro”, dice Sáenz.
Si esa proyección se concreta, INIA Cauquenes pasaría de ser un referente regional a una pieza clave de la infraestructura genética del sector ovino chileno.

