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Jueves, Diciembre 1, 2022

Programa educativo chileno reduce significativamente el estrés parental en cuidadores a través de sus talleres virtuales

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Indicador, usado internacionalmente Parent Stress Index (PSI), muestra una disminución significativa del estrés que presentan padres, madres y cuidadores tras participar en el programa Criando y Creciendo.

¿Por qué es importante reducir el estrés parental? Expertos a nivel mundial han estudiado ampliamente este fenómeno y han concluido que un alto nivel de estrés parental impacta negativamente en el vínculo que padres, madres y cuidadores establecen con sus hijos e hijas.

Reducir este nivel de estrés no es tarea fácil, tampoco imposible. Si es muy relevante, sobre todo, si se considera que los padres, madres o cuidadores son los primeros educadores de los niños/as. Y así lo demuestran los favorables resultados que arrojó la aplicación de la evaluación Parent Stress Index (PSI) en el programa Criando y Creciendo (C&C) de Fundación CMPC.

La evidencia internacional muestra que los adultos con altos niveles de estrés tienden a estar más irritables, tener menos paciencia, escuchar menos, tener relaciones poco cercanas y cálidas, ser más rígidos y, sobre todo, presentan mayor tendencia a caer en enfermedades tipo depresión o trastornos ansiosos. 

“La salud mental, el estrés y la depresión influyen directamente en el desarrollo de los niños, pero también en las habilidades que los papás muestran con sus hijos e hijas. Me refiero a que si una mamá está estresada y ocupada de ese estrés, no tendrá la disponibilidad para ser sensible frente a su niño, para entenderlo y saber qué necesita, porque su capacidad cognitiva está ocupada en otra cosa”, afirma Marigen Narea, académica de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica e investigadora del Centro de Estudios Avanzados sobre Justicia Educacional.    

El PSI es una medición estandarizada internacional que permite medir el nivel de estrés vivido por los padres, madres y/o cuidadores y lo cataloga en distintos niveles para diferenciar lo que es un nivel normal de algo más alto o clínicamente preocupante.

Esta herramienta estandarizada se aplicó una semana antes a las familias que participarían de los siete talleres que entrega el programa C&C y después de terminado el ciclo. El resultado fue que el estrés parental de los cuidadores de niños y niñas de entre 2 y 5 años bajó significativamente, mostrando una disminución de 6,04 puntos en la escala de Estrés General.

En otras palabras, explica la directora ejecutiva de Fundación CMPC, Carolina Andueza, “el enfoque de estos talleres, basado en las interacciones responsivas de los cuidadores de los niños y niñas, promueve el desarrollo saludable de los niños en una etapa esencial, por tanto, lo que nos están mostrando las evaluaciones que estamos aplicando, es que la metodología de intercambio entre padres y madres, además está potenciado que se sientan acompañados en la crianza y menos tensionados para enfrentar los desafíos de la crianza de manera más aislada”.   

Para la directora de Fundación Liguria, María José Uauy, “la reducción del estrés parental cobra más relevancia dentro de la primera infancia, ya que como la neurociencia ha demostrado los primeros 1000 días son fundamentales para el desarrollo cerebral, de aprendizaje y adquisición de habilidades blandas”.

El programa C&C es implementado en la comuna de Casablanca (región de Valparaíso) gracias a una alianza de Fundación Liguria y Fundación CMPC, por tanto, María José indica que “la importancia que un programa logre su objetivo de reducir el estrés parental es muy relevante, ya que nos permite inferir que se están generando ambientes propicios para el desarrollo de los niños y niñas”.

Marigen Narea añade que “sabemos que existen ciertas intervenciones tempranas que podrían ayudar a trabajar con ese estrés, mantenerlo en un nivel óptimo para que se produzcan estas interacciones estimulantes y enriquecedoras que ayuden a que los niños se puedan desarrollar de buena manera”.

Para Carolina Andueza “aunque sabemos que toda la vida aprendemos, sabemos también que en estas etapas temprana las interacciones de calidad con los cuidadores, en que están atentos a las señales de los niños y niñas, fortalecen el desarrollo de la arquitectura cerebral, por eso es tan relevante poner a disposición de padres y madres modelos que los apoyen en su rol”.   

Cómo funciona el programa

Los talleres de C&C se desarrollan en Chile en 12 comunas de las regiones de Valparaíso, Metropolitana, Maule, Biobío, Araucanía, Los Ríos y Los Lagos. Se trabaja en un ciclo de 7 talleres semanales para cuidadores de 1,5 horas que se extiende por un periodo de 2 meses dirigidos a cuidadores para niños de 0 a 2 años y de 2 a 4 años.

En cada taller los cuidadores aprenden estrategias sencillas y concretas orientadas a nutrir las interacciones y a entender cómo estas estrategias impactan significativamente en el desarrollo y aprendizaje de su hijo/a.

Los cuidadores sienten que C&C les entrega herramientas concretas y aplicables para trabajar en la crianza de sus hijos/as y que éstas son las responsables de que sientan que han logrado leer mejor a sus hijos/as, guiándolos y disminuyendo los conflictos en su hogar.

“Para mi ha sido muy enriquecedora la experiencia, en el sentido del aprendizaje y orientación, ya que uno no tiene las herramientas para poder criar adecuadamente a los hijos, muchas veces uno está en etapa de soledad, las redes de apoyo se reducen, a veces cuesta, el cansancio es inminente”, comenta Fiama Cifuentes, participante de C&C de la comuna de San Rosendo, región del Biobío.

Además, dicen las familias consultadas, el sentir que no son los únicos en este proceso, contar con una red y conocer a otros que pasan por lo mismo, los ayuda a sentirse más tranquilos en la crianza.

Al respecto, Fiama Cifuentes relata que “como hay otras personas que pasan por lo mismo, siento que puedo ser la mejor versión de mi misma, ser más resolutiva, a veces hay altos y bajos, son idas y venidas en el cual uno desarrolla y experimenta distintas emociones. También me di cuenta en el taller, que estar triste no es estar mal, no hay que acumular esas vivencias, hay que expresarlas para no enfermarnos”.

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