Es un hecho que los cambios generan incertidumbre, pero con eso también se despierta la esperanza de que las transformaciones sí son posibles y positivas. Previo a la pandemia por Covid-19, quién habría pensado que la economía mundial se paralizaría de la noche a la mañana y que las calles quedarían vacías con millones de personas obligadas a iniciar el teletrabajo.