Desde su fundación en 1962, esta base ha sido un pilar para estudios sobre biodiversidad marina, monitoreo ambiental y los efectos del cambio climático, aspectos fundamentales para la comprensión de los ecosistemas antárticos.
El proyecto busca darle un nuevo uso al cloruro de magnesio, un subproducto minero que actualmente se acumula en grandes cantidades en el desierto junto a las pozas de evaporación de la industria del litio.
Un nuevo estudio publicado en la prestigiosa revista Marine Policy revela que el país tiene la tasa más alta del mundo de mortalidad de ballenas por choques con embarcaciones en los últimos 10 años.