El estudio reconoció los avances de la empresa en la medición y reducción de su huella de carbono, contribuyendo a la mitigación de los efectos de los gases de efecto invernadero.
El estudio también refleja que la pandemia dejó secuelas en los hábitos alimentarios, y que existe una creciente preocupación ante eventuales trastornos en la conducta alimentaria de niños y adolescentes.
Se trata del proyecto “Azotea Viva”, un sistema fotovoltaico en altura, que cuenta con una superficie de 290 mts2 para la producción de verduras, hortalizas y un invernadero de cristal con zona apícola, alimentos que serán cultivados con la energía del sol, que estarán disponibles de forma orgánica para los pasajeros del hotel.