En Chile, cada persona compra en promedio 32 kilos de textiles al año, mientras que la ropa usada que ingresa al país supera las 120 mil toneladas anuales, gran parte de las cuales termina en vertederos ilegales como los del norte del país.
“Éramos un grupo de cuatro fundadores, todos profesores en contextos de alta vulnerabilidad, viviendo en carne propia lo difícil que es ejercer el rol. Nos dimos cuenta de que el profesor necesita apoyo real en la sala de clases”, directora y cofundadora de Fundación Impulso Docente.
Chile ha tenido un rol clave en este proceso: fue el segundo país del mundo en ratificar el tratado y el primero en Latinoamérica, tras firmarlo en la Asamblea General de la ONU en 2023.