La inteligencia artificial ya se instaló en el trabajo de miles de chilenos, pero no llegó sola. Junto con las ganancias de productividad, trajo nuevas expectativas sobre cómo y a qué ritmo deben rendir las personas.
Según la segunda medición del Track Mutual UAI: Los chilenos y el trabajo, desarrollado por Mutual de Seguridad y el Laboratorio de Encuestas y Análisis Social de la Universidad Adolfo Ibáñez (LEAS-UAI), el 46% de quienes usan IA percibe que ahora se espera que trabaje más rápido. Además, 35% siente que se le pide cambiar sus hábitos de trabajo y 34% que realice más tareas de las que puede manejar.
El estudio, titulado “¿Están las organizaciones preparadas para una IA a escala humana?”, se aplicó entre el 27 de julio y el 17 de agosto de 2026 a 1.400 personas mayores de 18 años en todo el país, y se complementó con dos focus groups.
Más rápido, pero no necesariamente con más trabajo
La presión por velocidad no se traduce, por ahora, en más carga para la mayoría. Un 54% dice que su carga laboral se mantuvo igual desde que empezó a usar IA, 32% afirma que disminuyó y solo 14% que aumentó.
“La inteligencia artificial puede permitirnos hacer en minutos tareas que antes tomaban días, pero el desafío es qué hacemos organizacionalmente con esa ganancia. Existe el riesgo de que el tiempo liberado se transforme simplemente en más tareas o mayor velocidad, no generando cambios significativos. Desde una mirada preventiva, necesitamos anticiparnos y buscar la mejor combinación entre tecnología y capacidades humanas, resguardando aquellos espacios donde las habilidades humanas, el criterio, la confianza y la interacción entre personas potencien los resultados, ayudados por la IA. Tenemos un gran espacio para resultados transformacionales, aprovechando la combinación Humanos-Máquinas”, señala Héctor Jaramillo, gerente de la División de Seguridad y Salud en el Trabajo de Mutual de Seguridad.
Productividad y tiempo para la familia
Los usuarios también reportan beneficios concretos. El 65% dice que la IA mejora su productividad, 63% la calidad de su trabajo y 47% que le permite hacer más de lo que podría sin ella. Un 60% afirma que estas herramientas le permiten aplicar más iniciativa o criterio personal.
En el equilibrio entre vida laboral y personal, 41% asegura que la IA mejoró el tiempo que dedica a familiares y amigos, 57% no nota cambios y apenas 2% dice que empeoró.
“La IA está generando beneficios visibles para muchos trabajadores, pero al mismo tiempo parece estar moviendo la vara de lo que se espera de ellos. Lo interesante es que, por ahora, ese cambio en las expectativas no viene acompañado de un aumento generalizado de la carga laboral. Estamos observando una transición en la forma en que se define el desempeño, y ahí aparece un desafío importante para las organizaciones”, explica Ricardo González, director de LEAS-UAI.
Aprender por cuenta propia
La adopción avanza, sobre todo, desde los propios trabajadores. Entre quienes usan IA en su trabajo, 77% aprendió solo, con tutoriales, videos o prueba y error. Apenas 16% accedió a capacitaciones pagadas por su organización.
Tampoco abundan las reglas del juego: solo 36% ha recibido de su empleador información, orientaciones o normas sobre el uso de IA, frente a 55% que no. Según el estudio, la brecha está en el alcance de estas iniciativas más que en su valoración, ya que quienes sí las reciben las evalúan mayoritariamente bien.
Para Mutual de Seguridad, incorporar IA desde una perspectiva preventiva exige más que nuevas herramientas: requiere información, capacitación, participación de los trabajadores y criterios organizacionales para gestionar sus efectos en la forma de trabajar.
El Track Mutual UAI es una medición periódica que busca aportar evidencia sobre las transformaciones que están redefiniendo el mundo laboral en Chile.

