En el ciclo “Transformar Chile desde la UC”, la economista Claudia Martínez presentó las 22 propuestas de la Mesa de Reactivación Laboral. Un panel con las diputadas Gael Yeomans (FA) y Constanza Hube (UDI), más representantes de Sofofa y Walmart Chile, debatió qué medidas podrían acelerar la creación de empleo.
Chile acumula 41 meses consecutivos con una tasa de desempleo igual o superior al 8%, un problema que golpea con especial fuerza a mujeres y jóvenes. Ese fue el telón de fondo del seminario Crisis de empleo: ¿qué se necesita para generar más trabajo en Chile?, realizado este viernes por el Centro de Políticas Públicas UC y el Instituto de Economía UC.
La exposición estuvo a cargo de Claudia Martínez, directora del Instituto de Economía UC e integrante de la Mesa de Reactivación Laboral, la instancia técnica convocada por el Ministerio del Trabajo y Previsión Social que, en 49 días y tras 40 audiencias, entregó a fines de junio un informe con 22 propuestas concretas.
Un diagnóstico incómodo
Martínez partió por los números. Con datos del INE, mostró un desempleo de 9,4% —10,5% en mujeres— y una desconexión entre la actividad económica y la generación de puestos de trabajo: “estamos generando menos empleos de los que deberíamos, dado el nivel de crecimiento que tenemos”, advirtió. A eso sumó la caída del empleo formal y una informalidad que ya alcanza al 27% de la ocupación. “Los empleos que estamos generando son de mala calidad; un empleo informal es un empleo de mala calidad, sin ninguna seguridad social”, dijo.
Para la economista, detrás del problema está el alza sostenida de los costos laborales. Sobre la reducción de la jornada fue tajante: “la disminución de las horas trabajadas genera un aumento en los costos laborales, eso sí o sí (…) eso es aritmética”. También puso sobre la mesa el cambio tecnológico, con una confesión que arrancó risas en la sala —”esta presentación la hice con Claude”— para llegar a un punto de fondo: “el mundo ya no es el de hace cinco años ni el de hace dos años (…) no es inteligente ignorarlo”.
Sala cuna, jornada e indemnización
Al recorrer las 22 propuestas, agrupadas en cinco ejes, Martínez dedicó especial energía a la reforma de sala cuna, que elimina el llamado “impuesto a la contratación de mujeres” del artículo 203 del Código del Trabajo. “Llevamos años con esta discriminación contra las mujeres”, planteó, reconociendo las restricciones fiscales del país: “la plata no crece en los árboles”.
También salió a aclarar la propuesta sobre jornada, que —dijo— fue mal leída en redes sociales: “lo que sale en redes no es lo que estamos diciendo (…) no cambiamos las 40 horas, no cambiamos las 52 horas”. Lo que plantea la Mesa, explicó, es ampliar el período en que se promedian esas horas. Sobre la indemnización por años de servicio, precisó que la idea “no es eliminarla, es reemplazarla por una indemnización a todo evento”, para terminar con el “efecto candado”: “yo puedo estar aburridísima de mi trabajo, pero no me voy a cambiar porque voy a perder la indemnización”, ejemplificó. Cerró fijando el propósito del informe: “la intención fundamental de esto es abrir el diálogo y poner el sentido de urgencia a la situación”.
El panel: parlamentarias y mundo privado
Moderado por Ignacio Irarrázaval, director del Centro de Políticas Públicas UC, el panel abrió preguntando a cada invitado cuál sería “la propuesta estrella para el efecto empleo”.
La diputada Gael Yeomans (FA) valoró el espacio de diálogo y se jugó por el empleo femenino. Recordó que el proyecto de sala cuna universal, pese a estar presentado hace años, nunca se ha discutido en la Cámara —”es fundamental”— y reivindicó el programa de cuidado extraescolar 4 a 7, “poco debatido, pero fundamental”.
La diputada Constanza Hube (UDI) coincidió en la urgencia de la sala cuna, “ya no da más, da vergüenza que no haya logrado salir adelante”, y la definió como “un impuesto para las mujeres, una discriminación”. Su segunda apuesta fue la educación técnico-profesional y dual: “en Chile estamos como al revés de los cristianos”, dijo, cuando “deberíamos tener tres técnicos por un profesional”.
Desde el mundo privado, Ximena Santibáñez, vicepresidenta legal de Walmart Chile, aportó la mirada del “tercer empleador del país, con más de 40 mil trabajadores”, más de la mitad mujeres. Sostuvo que lo que mejor impulsa el empleo es la capacitación, la adaptabilidad y la flexibilidad, y destacó que la compañía invirtió US$7 millones en formación durante el último año, lo que se tradujo en más de 3.500 movimientos internos entre promociones y nuevos desafíos. El mercado laboral, afirmó, enfrenta “un cambio estructural, no una contingencia”.
Rosario Navarro, presidenta de Sofofa, subrayó la dimensión humana de la cifra: “el desempleo, como decía Claudia, es desesperanza”, y hoy “el principal temor es quedarse sin pega”. Entregó el dato más duro de la jornada: “dos millones y medio de chilenos tienen ganas de trabajar y no pueden trabajar” —un millón que busca activamente y 1,6 millones que ya dejaron de buscar—, con un 28% de las mujeres jóvenes con estudios sin oportunidades laborales.

