Magdalena Zapata es química de formación, lleva más de 30 años en la industria de consumo masivo y en abril de 2024 asumió la Dirección General de L’Oréal Groupe en Chile, convirtiéndose en la primera mujer en liderar la compañía en sus más de 40 años de historia en el país. Es mexicana y su trayectoria ha estado marcada por liderar equipos diversos, gestionar transformaciones complejas y construir crecimiento sostenible con visión de largo plazo.
Llegó a L’Oréal Groupe en 2017 y antes de asumir la dirección general en Chile lideró la División de Cosmética Activa en México, donde impulsó una transformación del negocio que incluyó el lanzamiento de marcas como CeraVe y la ampliación del acceso a la dermocosmética.
Desde su llegada a la dirección general, su foco ha estado en consolidar una presencia responsable, acelerar la transformación hacia una belleza más inclusiva y sustentable, fortalecer los canales digitales y profundizar el impacto social y ambiental de la operación local.
Su lectura sobre las tendencias que marcarán la sostenibilidad en los próximos cinco años parte de una convicción: la sostenibilidad dejará definitivamente de entenderse solo desde una dimensión ambiental para consolidarse como un concepto integral, donde el desarrollo social y económico será tan relevante como la acción climática. En ese marco, identifica el empoderamiento femenino como uno de los motores más determinantes, especialmente en ámbitos históricamente subrepresentados como la ciencia, la tecnología y el acceso al trabajo.
Esa convicción se traduce en dos programas concretos. El primero es For Women in Science, iniciativa que L’Oréal Groupe impulsa en Chile desde hace más de 18 años en alianza con la UNESCO, y que a la fecha ha reconocido y apoyado a 44 científicas chilenas. El programa entrega financiamiento y visibilidad a investigaciones de excelencia, y cuenta con el respaldo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, el Ministerio de Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación, el Observatorio Europeo Austral, la Fundación Encuentros del Futuro y JCDecaux.
El segundo es Belleza por un Futuro, que entrega formación gratuita en oficios de peluquería y belleza a mujeres en contextos de vulnerabilidad, combinando capacitación técnica con desarrollo personal. A la fecha, más de 650 personas han accedido a esa formación.
En materia de desafíos, Zapata es directa: el principal es avanzar desde los compromisos hacia transformaciones reales, medibles y sistémicas. En lo ambiental, apunta al ecodiseño de envases y los formatos refill como avances concretos hacia la economía circular. En lo social, sostiene que el empoderamiento femenino no puede abordarse solo desde la representación, sino desde el acceso real a oportunidades. Y añade un eje que pocas veces aparece en la conversación de sostenibilidad: el envejecimiento. “La longevidad plantea preguntas profundas sobre cómo garantizar la calidad de vida, el bienestar y la autonomía en todas las etapas”, dice, y advierte que transformar más años de vida en mejores años de vida será uno de los grandes retos de esta década.
Para 2026, sus prioridades son tres: profundizar la mirada sobre longevidad y bienestar, consolidar la transición hacia modelos de consumo más responsables a través de los formatos refill, y continuar potenciando el desarrollo de las mujeres en la ciencia mediante For Women in Science.
A las mujeres que lideran o quieren liderar, les dice algo preciso: “Las mujeres solemos exigirnos estar completamente listas antes de dar el siguiente paso, cuando muchas veces ya lo estamos”. Y agrega que el desafío hoy no es adaptarse a modelos preexistentes, sino construir liderazgos auténticos que integren visión estratégica, rigor, empatía y capacidad de escucha.
Sobre por qué la sostenibilidad necesita más mujeres, su respuesta conecta representación con resultados: integrar más miradas en la toma de decisiones permite construir soluciones más completas, de largo plazo y con mayor impacto real. “Cuando las mujeres participan, se amplía la conversación, se conectan las variables sociales, ambientales y económicas, y se pone a las personas en el centro del desarrollo”.

