Michelle Senerman, Directora Ejecutiva de Desafío 10X: “Nuestros desafíos son salario mínimo en 22UF y reducir la brecha salarial al interior de la compañía a un máximo de 10 veces”.
Conversamos con Lideres

Michelle Senerman, Directora Ejecutiva de Desafío 10X: “Nuestros desafíos son salario mínimo en 22UF y reducir la brecha salarial al interior de la compañía a un máximo de 10 veces”.

Desafío 10X es un movimiento empresarial que nació después del estallido social en Chile, el 21 de octubre de 2019, con el objetivo de invitar e incentivar a grandes y pequeñas empresas a compartir el valor que generan de manera más justa entre sus trabajadores, mejorando así su bienestar.

#ConversamosCon Michelle Senerman, Directora Ejecutiva de Desafío 10X sobre el movimiento empresarial que busca generar una mayor equidad en los ingresos.

¿Qué es el Desafío 10X?

En concreto en Desafío 10X invitamos a los empresarios a revisar las políticas salariales que mantienen vigentes. También, a comprometerse de forma voluntaria, en lo posible, con uno o dos de los siguientes desafíos: un salario mínimo en 22UF y reducir la brecha salarial al interior de la compañía a un máximo de 10 veces.

Las demandas por mayor equidad en los ingresos fue una de las principales propuestas surgidas a partir del 18O, por lo que Desafío 10X busca ser una oportunidad de hacerse cargo de ese descontento social a través de una oportunidad para conversar con los trabajadores, para reconocer el valor de la empresa en su aporte con su diversidad de talentos. En la agrupación soñamos con una sociedad que entiende que estamos conectados de manera interdependiente a un mundo, tanto presente como futuro, por lo que debemos cuidarlo de manera fraterna y solidaria.

¿Cuál es el perfil de las empresas que forman parte de 10X?

El proyecto nació de un grupo de Empresas B, el G100 y distintos empresarios, y hoy se han sumado más de 1.570 empresas. En general, son empresas con conciencia social que llevan años trabajando por mantener ambientes laborales más justos y equitativos, y que quisieron exigirse un poco más y adherir a nuestro desafío para ser un aporte y contagiar a quienes aún no han pensado en provocar este cambio. También hay empresas o pymes que se unieron desde el completo desconocimiento, pero les hace mucho sentido firmar uno o ambos acuerdos para ser coherentes con la realidad que vive nuestro país, donde quedó en evidencia la necesidad de construir una sociedad más solidaria, transparente y justa.

¿Por qué es importante reducir la brecha entre sueldos máximos y mínimos?

Porque desde hace un tiempo en Chile se viene observando un descontento generalizado. El estallido social de octubre de 2019 sacó a la luz una situación que se venía gestando desde hacía años y las empresas, queriéndolo o no, hemos sido parte de las causas de ese descontento. La igualdad dignifica, mientras que la falta de equidad divide y separa.

En nuestra sociedad los diferentes grupos socioeconómicos no han tenido conexión por años, el país ha sido construido desde la mirada de unos pocos, y creemos que en una empresa -que es una sociedad en sí misma- se deben promover los valores de la equidad, el sueldo justo y el reconocimiento del equipo y de cada uno de sus integrantes como pilar para llevar adelante cualquier proyecto. Así como se les reconoce a los más altos cargos de una empresa, los demás trabajadores también deben ser respaldados, ya que desde sus áreas hacen un trabajo igual de valioso que los demás para llevar una empresa al éxito.

Adoptar estos compromisos a nivel empresarial y lograr que más compañías se unan al desafío es una muestra de la voluntad por construir un Chile más equitativo. Se debe reflejar en la empresa lo que la sociedad demanda, realzar la dignidad, lograr que los trabajadores se sientan en un espacio justo, donde se les toma en cuenta, del que se sientan parte. Creemos que hay que generar una cultura de empresas justas necesaria de replicar en todo entorno.

¿Están construyendo movimiento con potencial de cambio estructural?

Claro que sí. Asumir los desafíos implica un cambio estructural al interior de la empresa, que requiere reorganizar y redestinar recursos, acordar y negociar estrategias con los diferentes socios poniendo por delante una mirada y un ideal de desarrollo más equitativo y que dignifique a los trabajadores.

La mirada ya no está puesta en la producción medida desde una variable cuantitativa: a mayor cantidad de trabajadores, horas y menor gasto, mayor producción. Sino que desde una variable cualitativa, donde a mayor satisfacción por parte de los equipos de trabajo, mayor es el compromiso y la productividad.

El conversar la adhesión del desafío con los trabajadores también los hace parte, los motiva a sentir el proyecto como suyo y a trabajar todos juntos por un objetivo común: una empresa exitosa que favorezca a todos con sus ganancias. La idea es replicar esta mirada en todo el país, tener trabajadores más contentos, con mejor calidad de vida, con mayor sensación de justicia, equidad y dignidad.  Creemos que esto es clave para llevar la producción del país a una nueva escala, una que además tenga en cuenta al medio ambiente y a la sociedad y sus necesidades.

¿Cuales son las proyecciones y desafíos para el año 2021?

La idea es emparejar para arriba, que suban los sueldos más bajos, no que bajen los altos, y nuestros desafíos son lograr transmitir este mensaje, incorporar a más empresas, tanto grandes como pequeñas y generar un ecosistema de empresas que se unen con este fin.

Estamos seguros que esta es la vía para construir un mejor país, por lo que el desafío está en dar la confianza y el espacio a estas empresas para que puedan conversar estos temas con quienes ya se han unido y puedan idear algunas fórmulas para incorporarse en plazos de tiempo determinados.

Otro de los desafíos es atraer a aquellos que durante este año con la pandemia no se atrevieron a firmar los compromisos debido a la incertidumbre, y también a quienes nacieron a raíz de la pandemia o potenciaron sus servicios con esta nueva realidad mundial.

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