El informe muestra que un 61% de las personas se preocupa activamente por las condiciones de vida de las gallinas ponedoras, mientras que 6 de cada 10 estaría dispuesto a cambiar su lugar de compra con tal de acceder a huevos de gallinas libres de jaula.
“Nuestros residentes requieren atención especializada y constante: alimentación, cuidados profesionales, salud y mantención de espacios adaptados. Este esfuerzo implica un costo que no podemos cubrir sin la ayuda de la comunidad”, explicó Felipe Saul, gerente de la Red de Hogares de la Fundación.
Estos espacios no solo entregan microcréditos y capacitaciones, sino que también ofrecen una red de apoyo humano y solidario que ha sido clave en la superación de múltiples desafíos personales y profesionales