Por Juan Esteban Dulcic, Director de Recursos Humanos de Nestlé Chile
A pocos días de haber conmemorado el Día de la Educación Técnico-Profesional, las cifras de empleo juvenil no dejan espacio para la indiferencia. Durante el trimestre mayo-julio de 2026, la tasa de desocupación nacional alcanzó el 9,5%, mientras que entre los jóvenes llegó al 23,5%: más del doble. Una señal preocupante que refleja las dificultades que miles de personas enfrentan para dar su primer paso en el mundo laboral.
Frente a este desafío, la formación dual surge como una respuesta concreta y efectiva. Cuando estudiantes de liceos e institutos técnico-profesionales combinan el aprendizaje en el aula con experiencia práctica en una empresa, no solo adquieren conocimientos técnicos, sino que también desarrollan habilidades socioemocionales, conocen las dinámicas del trabajo y construyen con mayor claridad su proyecto de
vida. En otras palabras, comienzan a forjar una trayectoria laboral.
En esta línea, recientemente ingresó al Congreso el Proyecto de Ley de Educación Dual, que incorpora la formación por alternancia y regula la participación de jóvenes en programas que combinan educación y experiencia laboral. La iniciativa representa una señal positiva para fortalecer la empleabilidad juvenil y contribuir al crecimiento económico del país.
Sin embargo, las políticas públicas, por sí solas, no bastan. La magnitud del desafío exige el compromiso de todos los actores.
El sector privado tiene un papel fundamental que desempeñar. Inspirados en el modelo suizo, en Nestlé llevamos más de una década impulsando programas de formación dual en Chile, convencidos de que acercar tempranamente a los jóvenes al mundo del trabajo es una de las mejores formas de generar oportunidades reales.
Solo en 2025, 170 jóvenes participaron en nuestro programa de formación dual, el más grande del país. Gracias al trabajo conjunto con la Corporación SOFOFA, sus establecimientos educacionales y Fundación Chile Dual, la iniciativa se desarrolló en nuestras nueve fábricas y centros de distribución a lo largo de Chile.
Pero el desafío requiere escala. Por eso impulsamos que cada vez más empresas adopten este modelo, no solo como una herramienta de formación, sino también como una vía para desarrollar talento. Con ese propósito, hace algunas semanas reunimos a líderes de las 39 compañías que integran la “Mesa por la Empleabilidad Juvenil de Nestlé”, junto a representantes del sector público y la academia, para intercambiar experiencias y escuchar directamente la voz de los jóvenes.
Invertir en los jóvenes es invertir en empresas más sostenibles, en trayectorias laborales más sólidas y en un país con mayores oportunidades para crecer y prosperar.

