La segunda edición del programa más que dobla la convocatoria de 2025 e incorpora un autodiagnóstico ASG que define una ruta formativa distinta para cada empresa, con más de 100 instancias de capacitación disponibles hasta noviembre.
La Academia de Proveedores de Scotiabank llegó a su segunda edición con 95 empresas participantes, más del doble que en 2025. De ellas, 78 se suman por primera vez y 17 continúan el proceso iniciado el año pasado.
La principal novedad de esta versión es la incorporación de un autodiagnóstico ambiental, social y de gobernanza (ASG), que evalúa el nivel de madurez de cada empresa participante. Con ese análisis se genera un informe individual que identifica fortalezas, brechas y oportunidades, y que sirve de base para una formación ajustada a cada realidad.
“En Scotiabank entendemos que la sostenibilidad se construye de manera colaborativa y que nuestros proveedores son actores fundamentales para avanzar en ese camino. Por eso, este año dimos un paso más allá, incorporando una herramienta que nos permite conocer mejor la realidad de cada empresa y acompañarla con una formación acorde a sus necesidades y oportunidades de desarrollo”, señaló Katia Berdichewsky, Directora de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Scotiabank Chile y Uruguay.
A partir del diagnóstico, el programa organiza a las empresas en tres niveles de desarrollo, Inicial, Intermedio y Avanzado, cada uno con una ruta de aprendizaje específica. El modelo permite avanzar desde aspectos de cumplimiento y ordenamiento hacia la integración estratégica de criterios ASG.
La oferta contempla más de 100 instancias de capacitación en temáticas como gestión ambiental, medición de huella de carbono, derechos humanos y empresa, prevención de delitos, finanzas sostenibles, cadena de suministro responsable y gestión climática. Los participantes tienen plazo hasta fines de noviembre para completar el proceso, que combina cursos sincrónicos y asincrónicos según el nivel de madurez de cada organización.
“Cada empresa enfrenta desafíos distintos y se encuentra en etapas diferentes de evolución. Contar con rutas formativas personalizadas nos permite entregar herramientas más pertinentes y generar un impacto más significativo, contribuyendo al fortalecimiento de capacidades que hoy resultan cada vez más relevantes para la competitividad y sostenibilidad de los negocios”, agregó Berdichewsky.
El programa se desarrolla en colaboración con Acción Empresas, socio en la implementación de la Academia, que acompaña tanto el diagnóstico como la ejecución de la oferta formativa. Con la iniciativa, el banco busca fortalecer las capacidades de su cadena de suministro frente a los desafíos regulatorios, sociales y ambientales que enfrentan las empresas.

