La serie animada que enseña a los niños a gestionar pataletas, vergüenza y miedo usando árboles nativos de Latinoamérica

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El Mundo del Lirio, coproducción chileno-brasileña, ganó el primer lugar en ChileMono 2026 y llegará a NTV, el canal cultural infantil de TVN. Su creadora explica por qué los árboles son los mejores maestros emocionales.

Cuando Lirio no quiere bañarse, se convierte en una palma moriche, un árbol que vive dentro del agua, y descubre que mojarse no es tan malo. Cuando siente vergüenza de llorar, se transforma en una palma chilena y entiende que sus lágrimas, como la miel que escurre del árbol, liberan un estado angustiante. Así funciona El Mundo del Lirio: cada conflicto emocional de la infancia tiene un árbol nativo que lo explica mejor que cualquier adulto.

La serie animada, coproducción entre Chile y Brasil, acaba de ganar el primer lugar en ChileMono 2026, festival clasificatorio para el Oscar en cortometrajes, y se prepara para su estreno en NTV, el canal cultural infantil de TVN. Detrás del proyecto está Amanda Fernández, bióloga reconvertida en realizadora audiovisual, quien pasó una década desarrollando una propuesta que cuando empezó nadie entendía porque no había referencia.

De la Amazonía al estudio de animación

La idea nació de una experiencia de campo. Fernández trabajó midiendo árboles en la selva amazónica junto a científicos que conocían cada especie por nombre. “Me llamó mucho la atención cómo los árboles están presentes en nuestra vida pero no los conocemos”, explica. Cuando comenzó a explorar el mundo del contenido infantil, encontró un panorama dominado por monstruos, princesas, autos y superhéroes. Las plantas y los árboles eran invisibles.

La pandemia, señala, cambió algo en esa ecuación: las plantas comenzaron a ganar otro lugar en los hogares y otras productoras también empezaron a incorporarlas en sus narrativas. Pero El Mundo del Lirio ya estaba en desarrollo desde antes, apostando por una propuesta que también iba contra otra corriente: la del hiperstímulo.

“Queremos que los niños tengan el derecho de ver un dibujo animado, que es una cosa súper guay, pero que no los transformen en personas altamente estimuladas que después no saben cómo tratar eso en su día a día”, dice Fernández. La serie apuesta por canciones musicalmente complejas —con arreglos instrumentales elaborados— pero con un enfoque de bajo estímulo visual.

Emociones que no se suelen mostrar

La segunda apuesta diferenciadora de la serie es su decisión de abordar emociones que rara vez aparecen en el contenido infantil: el miedo, la vergüenza, la inseguridad, el berrinche, la autonomía sobre el propio cuerpo.

En el episodio del berrinche, Lirio se convierte en el olivillo, un árbol cuyas puntitas rojas generan alergia y apartan a quienes se acercan demasiado. A través de esa metáfora, niños y adultos aprenden que contar hasta cien, patear el piso o respirar hondo son herramientas válidas para conducir una emoción intensa.

“Los niños están cada vez más preparados, están en contacto con mucha más información”, dice Fernández, “pero no sé si tienen las herramientas. Hay mucha información pero poco trato de las emociones”.

Una coproducción que escuchó muchos “no”

El proceso de desarrollo de los guiones tomó un año completo, con equipos de Chile y Brasil trabajando en conjunto. El coproductor Julián José Blas, describe Fernández, apostó por el proyecto cuando desde el propio mercado chileno recibían negativas. “Escuchamos varios nos en el propio territorio de Chile y él no desistió”.

La animación chilena tiene hoy reconocimiento continental, con una nominación al Oscar que marcó un antes y un después en la industria, y Fernández ve en la coproducción latinoamericana un camino para construir identidad regional. “La naturaleza no tiene fronteras”, dice. “Encontrar contenidos que sean posibles de pensar en conjunto para la región es lo máximo que podemos hacer”.

El videoclip del episodio del roble ya acumula 150 mil visualizaciones en YouTube, solo en Brasil. Con el estreno en NTV, la serie llegará a pantallas lineales en Chile, incluyendo zonas donde la televisión abierta sigue siendo el único acceso. Un niño de La Araucanía podrá ver la araucaria representada en pantalla. Uno del sur, el olivillo o el arayán.

Cinco temporadas más en carpeta

El equipo ya trabaja en una segunda temporada centrada en frutas y productos fuera del supermercado, conectando sabores, olores y colores con experiencias emocionales. La hoja de ruta contempla al menos cinco temporadas adicionales.

Fernández también lanzó un llamado directo a empresas y organizaciones que quieran ser parte del financiamiento: “Estaría buenísimo contar con socios privados y estratégicos para la secuencia de la serie. Chile tiene un aporte muy grande hacia la naturaleza”.

El sueño de la realizadora es más simple y más ambicioso al mismo tiempo: “Que en diez años más, al revés de ver a un niño con un auto, esté con un muñequito de un árbol. Sin plástico. Mucho más natural”.

El Mundo del Lirio llega a NTV, el canal cultural de TVN infantil. Más información en @mundodelirio.

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